No me siento orgulloso de reconocerlo, pero he de decir que le he comprado un iPad, o mejor dicho, le compré un iPad a mi hijo Azai cuando tenía dos años. Aunque técnicamente no se lo compré a él. Normalmente suelo tratar de evitar que mi chiquitín esté constantemente pegado a una pantalla. Aunque estemos en un transporte público o ese día esté un poco potrosillo por cualquier motivo, siempre trato de entretenerle con otro juguete, una fruta (le encanta la fruta) o incluso chocolate. Sí, prefiero que coma chocolate a que esté viendo dibujos o jugando en un iPhone o un iPad.
Sin embargo, si lo piensas, nosotros de niños también estábamos todo el día pegados a la pantalla del televisor. Recuerdo, de hecho, que mi madre siempre me decía que mantuviera al menos un poco de distancia porque tenía la cara literalmente dentro de la tele. Ahora bien, no le regalé un iPad directamente a él. Sino que se lo regalé a su yayo, a mi padre, que es el mejor y se lo merece. Le compré este iPad de 10ª generación en color amarillo que está muy chulo y le dije: esto es para los dos, para que no te dé tanta guerra". Y es que muchas veces mi pareja y yo aprovechamos un fin de semana y se lo dejamos a los yayo para poder descansar, darnos un viaje o irnos a comer algún restaurante.
En su día, este iPad salió a la venta por 579 euros y actualmente su valor se ha rebajado hasta oscilar en torno a 350 euros. Pero ahora estas Navidades aún más barato. Está disponible por 339 euros en color plata, aunque también lo puedes comprar en otros colores. Llevo más de una década en esto y te aseguro que el iPad de mi hijo y de mi padre, los dos hombres de mi vida, es el más recomendable y el que mejor relación calidad-precio tiene. Su siguiente generación, el iPad 11, está por 359 euros en MediaMarkt pero no trajo muchas novedades.
