La inteligencia artificial tiene múltiples campos de aplicación y la ciencia y la astronomía son uno de ellos. Los telescopios espaciales son capaces de captar miles de datos que tardaríamos años en analizar, pero que la IA puede hacerlo en mucho menos tiempo. Esto quiere decir que lo más probable es que una IA sea la que encuentre vida extraterrestre, si es que algún día la encontramos.
La IA descubre señales ocultas en decenas de planetas y marca un antes y un después en la búsqueda de exoplanetas
La inteligencia artificial avanza a pasos agigantados, desde controlar expresiones de robots indistinguibles de las de una persona hasta resolver un juego de mesa romano de hace 2.000 años, aunque también comete errores enviando a personas a la cárcel sin motivo. Y una de sus mejores funciones es el análisis de datos.
Recientemente un grupo de científicos redujo a 45 el número de planetas cercanos que podrían albergar vida y ahora la IA acaba de encontrar 31 mundos que no conocíamos, todos rescatados de la inmensa base de datos del satélite TESS de la NASA que un humano habría tardado años en descifrar.
RAVEN es la plataforma que está detrás de este avance, un sistema diseñado para analizar el comportamiento de dos millones de estrellas en busca de planetas con órbitas extremadamente rápidas. El resultado ha sido contundente: 118 planetas confirmados y cerca de mil nuevos candidatos que habían pasado desapercibidos hasta ahora. Con estos datos, los investigadores han construido uno de los catálogos más precisos de sistemas cercanos.
La clave está en cómo trabaja esta IA. RAVEN no solo detecta señales, también evita errores muy comunes en astronomía, como confundir sistemas de estrellas con planetas. Gracias a su entrenamiento con simulaciones realistas, es capaz de validar cada hallazgo con mucha más precisión.
Esto ha permitido descubrir planetas con órbitas de menos de 24 horas y entender mejor zonas extrañas como el “desierto neptuniano”. Más allá de las cifras, el estudio deja una idea clara: los planetas cercanos a sus estrellas son más comunes de lo que pensábamos, y ahora tenemos una herramienta mucho más fiable para encontrarlos.
Sistemas como este son cada vez más utilizados y lo más probable es que en un futuro sean los encargados de detectar vida en posibles planetas habitables. Los datos somos capaces de captarlos, pero la IA los procesará más rápido y de una forma mucho más ordenada. No tengo dudas de que si encontramos video ahí fuera, una IA será la encargada de decírnoslo.