Todos tenemos un móvil, cuando no dos. Para todo el mundo, el smartphone se ha convertido en un elemento de uso no solo cotidiano sino constante. Los hay de todos los precios, desde los más básicos que cuestan algo menos de 100 euros hasta los más novedosos y de más alta gama que no se alejan mucho de los 2.000 euros.

Ahora bien, todos coinciden en algunos aspectos que cuando ocurren, nos preocupan. Se pueden rayar, caer, romper, mojar, averiar, podemos perderlos, nos los pueden roban… No solemos ser muy conscientes de ello en el día a día pero cuando sucede alguna de las situaciones descritas, nos llevamos las manos a la cabeza porque sabemos que, en mayor o menor medida, tenemos un problema.

De ahí que en muchas tiendas, tanto físicas como online, al adquirir un teléfono móvil nos ofrezcan la posibilidad de contratar un seguro que nos permita su uso habitual de una manera más despreocupada.

Desde la entrada en vigor de la Ley 23/2003 de Garantías en la Venta de Bienes de Consumo, el vendedor ha de responder ante fallos de fabricación o averías durante un período que en los móviles es de dos años. En cambio, no tiene por qué hacerlo cuando el teléfono o alguna de sus piezas se nos rompe por accidente o si nos lo roban. En casos como estos últimos, la reparación o la compra de un nuevo dispositivo corre de nuestra cuenta… salvo que hayamos contratado un seguro para el móvil.

Costo del seguro

El costo de la póliza que podemos contratar va a depender del valor del dispositivo en cuestión. Cuanto mejor sea el móvil, mayor será la cantidad a satisfacer con el seguro. Así, un teléfono cuyo precio de compra ronde los 200 euros puede asegurarse por poco más de 3 euros mensuales, mientras que el pago de la póliza de otro cuyo precio se acerque a los 2.000 euros, obligará al abono de unos 25 euros al mes.

El costo de la póliza que podemos contratar va a depender del valor del dispositivo en cuestión. 

Cobertura del seguro

Los seguros más básicos suelen cubrir las roturas por accidente –el de la pantalla es el más común– y el de avería porque se le haya derramado algún líquido. Normalmente, reparan el terminal e incluso suelen ofrecer uno de sustitución mientras se hacen cargo de su arreglo, aunque cuando el daño es irreparable, nos lo cambian por uno nuevo de fábrica.

Asimismo, los seguros cubren los casos de robos pero, habitualmente, no los de hurto. La diferencia estriba en que en el primer caso, existe violencia o intimidación y además debe haber denuncia del mismo en la policía, y en el segundo, el hecho se produce por descuido del propietario del móvil.

En cuanto a la pérdida del teléfono, lo más frecuente es que el seguro no cubra esta contingencia.

En cuanto a la pérdida del teléfono, lo más frecuente es que el seguro no cubra esta contingencia.

Conviene señalar además, que se puede contratar un seguro para el móvil en cualquier momento y no necesariamente en el momento de la compra del dispositivo. Hay que tener en cuenta además que, como es lógico, cuanta mayor sea la antigüedad del móvil, menor será el valor a proteger, tanto por el propio deterioro del terminal como porque su valor de mercado desciende considerablemente según van apareciendo modelos más novedosos.

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