Astrónomos encuentran algo que no debería existir: entre un agujero negro y una estrella de neutrones

Desde hace décadas, los astrónomos saben que el universo está lleno de objetos extremos. Las estrellas de neutrones y los agujeros negros representan dos claros ejemplos de los finales más violentos de la evolución estelar, pero entre ambos existe una zona que durante años ha sido un auténtico misterio: una región donde la teoría predice que debería haber objetos, pero donde apenas se han encontrado candidatos.

Un objeto imposible que se encuentra entre un agujero negro y una estrella de neutrones

Un equipo internacional de investigadores, con participación de la Universidad de Manchester y el Instituto Max Planck de Radioastronomía, ha descubierto un objeto situado en esa frontera desconocida. Se trata de un objeto que no somos capaces de catalogar.

Se encuentra a unos 40.000 años luz de la Tierra, dentro de la Vía Láctea, y tiene una característica que lo convierte en algo extraordinario: su masa es demasiado grande para ser una estrella de neutrones conocida, pero demasiado pequeña para encajar con los agujeros negros observados hasta ahora. No es la primera vez que descubrimos algo que teóricamente no debería existir, por lo que es una gran oportunidad para ampliar nuestro conocimiento del universo.

Las estrellas de neutrones son los restos extremadamente densos de estrellas que han explotado como supernovas, mientras que los agujeros negros de origen estelar suelen ser mucho más masivos. Este nuevo objeto podría ser la estrella de neutrones más pesada jamás detectada, el agujero negro más ligero conocido o incluso un tipo de objeto compacto todavía desconocido.

agujero negro
Este objeto no cuadra en nuestras descripciones

La clave del descubrimiento está en un púlsar de milisegundos llamado PSR J0514−4002E, una estrella de neutrones que gira más de 170 veces por segundo y que funciona como un reloj cósmico. Analizando sus pulsos de radio, los investigadores pudieron detectar la presencia de un compañero invisible y calcular sus características. Algo que algunos creen que también puede suceder con nuestro Sol y su hermana invisible.

Una de las posibilidades más interesantes es que sea el primer sistema formado por un púlsar y un agujero negro, algo que permitiría estudiar la gravedad extrema y poner a prueba la teoría de la relatividad de Einstein. Otra opción es que sea una estrella de neutrones extremadamente masiva, lo que obligaría a revisar cómo entendemos la materia en condiciones extremas.

El objeto se encuentra en NGC 1851, un cúmulo globular donde las estrellas están muy juntas, por lo que los científicos creen que podría haberse formado tras la colisión de dos estrellas de neutrones. Aunque todavía no saben exactamente qué es, este descubrimiento podría aportar una pieza clave para entender cómo se forman los objetos más extremos del universo.