Lo indica un reciente estudio publicado en The Lancet, una prestigiosa revista médica británica: si en una ciudad hay más árboles en las calles, las muertes prematuras de se reducen. ¿Por qué? Pues porque ayudan a regular la temperatura y a combatir la contaminación. Y a menos calor ambiental y menos contaminación, mejor calidad de vida para los vecinos y, también, vidas más largas.

Datos de casi un centenar de ciudades
El estudio se ha elaborado a partir de datos recogidos en 93 ciudades europeas en las que residen, en total, 57 millones de habitantes mayores de 20 años. Según los datos recogidos, si en estas ciudades se hubiese plantado, como mínimo, árboles en un 30% de la superficie urbana, se habrían podido evitar hasta 6.700 muertes prematuras que se producen como consecuencia de un fenómeno denominado isla de calor. Como isla de calor se entiende aquella situación típica de entornos urbanos que, en momentos de anticiclones térmicos, dificulta la disipación de calor durante las horas nocturnas. En los centros urbanos los edificios y el asfalto desprenden por la noche el calor acumulado durante el día.
Mayor riesgo en el sur y en el este de Europa
Las ciudades más afectadas por este fenómeno se sitúan n el sur y el este de Europa, regiones en las que el arbolado urbano abunda menos que en norte y el oeste de Europa. Como media, se calcula que la temperatura de las áreas urbanas es hasta 1,5 grados más alta que en entornos rurales inmediatos. Con más árboles -bastaría plantarlos en un tercio de cada zona urbana- las 6.700 muertes anuales que el estudio indica podrían llegar a reducirse en un tercio.