¿Es el principio del fin? El cambio climático no solo está provocando un aumento de las temperaturas medias del planeta. Uno de los grandes riesgos que estudian los científicos es la combinación de calor extremo y humedad, una mezcla que puede superar la capacidad del cuerpo humano para regular su propia temperatura. La NASA lleva años analizando este fenómeno y advierte de que algunas regiones podrían acercarse a límites peligrosos durante las próximas décadas.
La clave está en un indicador conocido como temperatura de bulbo húmedo, una medida que tiene en cuenta tanto la temperatura del aire como la humedad. A diferencia de un termómetro convencional, este parámetro permite conocer hasta qué punto el cuerpo humano puede enfriarse mediante la sudoración. Cuando la humedad es demasiado elevada, el sudor se evapora con más dificultad y el organismo pierde una de sus principales herramientas para combatir el calor.
La NASA advierte que algunos lugares de la Tierra serán inhabitables dentro de 25 años
Según explica la NASA, una temperatura de bulbo húmedo cercana a los 35 grados Celsius se considera un límite extremo para la supervivencia humana durante una exposición prolongada, ya que el cuerpo deja de ser capaz de eliminar suficiente calor. Aunque estas condiciones todavía son poco habituales, algunos episodios puntuales ya han registrado valores cercanos en zonas subtropicales como Pakistán o el golfo Pérsico.
Los modelos climáticos apuntan a que algunas regiones podrían sufrir un aumento importante de estos episodios en las próximas décadas. Entre las áreas más vulnerables aparecen el sur de Asia, el golfo Pérsico y el mar Rojo, donde podrían alcanzarse situaciones críticas alrededor de 2050 si continúan las tendencias actuales. Más adelante, otras zonas como el este de China, partes del sudeste asiático y Brasil también podrían verse afectadas.
Sin embargo, el término "inhabitable" requiere algunos matices. La NASA no señala que estas zonas vayan a quedar completamente abandonadas, sino que podrían experimentar periodos en los que las condiciones sean peligrosas para las personas, especialmente para quienes trabajan al aire libre o no tienen acceso a sistemas de refrigeración.
Además de las temperaturas extremas, factores como la falta de agua, la expansión urbana o la ausencia de infraestructuras adaptadas al calor pueden aumentar los riesgos. Los expertos creen que la adaptación será clave para reducir el impacto de estas situaciones, desde mejorar los sistemas de alerta hasta diseñar ciudades preparadas para temperaturas más elevadas.
El estudio de la NASA muestra que el futuro del calor extremo no dependerá únicamente de cuánto suban las temperaturas, sino también de cómo cambien los niveles de humedad y la capacidad de las sociedades para adaptarse a un planeta cada vez más cálido.