Recientemente, Elon Musk ordenaba el descenso de hasta 4.400 satélites Starlink para evitar colisiones e impactos con la Tierra y reforzar así la seguridad. No es la primera vez que vemos caer uno de esos artefactos que orbitan el planeta Tierra con el fin de mejorar la red de telecomunicaciones. De hecho, hace poco ha caído un satélite de la NASA que se suponía que iba a durar hasta 8 años más en órbita.

El satélite Van Allen Probe A ha caído cerca de las Islas Galápagos

Las sondas de la misión Van Allen Probes fueron lanzadas al espacio con el fin de estudiar los cinturones de radiación de la Tierra. Unos cinturones también conocidos como cinturones "Van Allen", en honor al astrofísico estadounidense que los descubrió.

Una de ellas, el satélite Van Allen Probe A, ha impactado contra el planeta Tierra tras 14 años en órbita. Ha caído cerca de las Islas Galápagos, al este del océano Pacífico, a las 11:37 h del día 11 de marzo de 2026.

Según han informado desde la NASA, la mayor parte de la sonda de 590 kilogramos de peso se desintegró durante su reingreso en la atmósfera terrestre. Pero algunas de sus piezas alcanzaron la superficie del mar.

Cinturones de radiación "Van Allen" / Estudio de visualización de la NASA
Cinturones de radiación "Van Allen" / Estudio de visualización de la NASA

La reentrada del satélite Van Allen Probe A fue detectada por las Fuerzas Espaciales de Estados Unidos, probablemente a través de un sistema de defensa de infrarrojos.

El satélite se lanzó junto a su hermano gemelo Van Allen Probe B en agosto del año 2012. En principio, desde la NASA esperaban que el satélite Van Allen Probe A reingresara en la atmósfera dentro de 8 años, en 2034. Pero esta predicción se realizó sin tener en cuenta la actividad del ciclo solar actual.

Las sondas enviadas para estudiar los cinturones de radiación de la Tierra en una región muy peligrosa de la órbita terrestre, repleta de partículas radioactivas, para recopilar datos. También están expuestas a potentes vientos solares y rayos gamma.

La basura espacial, un ejército de sondas olvidadas en el abismo orbital

La basura espacial supone un peligro real para la humanidad
La basura espacial supone un peligro real para la humanidad

Restos de cohetes y naves espaciales, satélites fuera de servicio, fragmentos de colisiones e incluso herramientas perdidas por los astronautas que reparan los exteriores de la Estación Espacial Internacional. Nuestro planeta está rodeado de basura espacial y cuanto antes reconozcamos el peligro de este amasijo de artefactos, antes pondremos solución al problema.

Son invisibles a simple vista, pero viajan a velocidades extremas y se quedan orbitando la Tierra durante miles de años. La NASA suele desactivar sus sondas para habilitar un descenso controlado antes del fin de su vida útil. Pero con el constante aumento en los lanzamientos, la acumulación de la basura espacial es una amenaza real para la seguridad en las misiones de exploración espacial y también aquí abajo, pues la caída de estos artefactos puede ocasionar graves daños en infraestructuras y la pérdida de vidas humanas.