Cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, una jornada impulsada por las Naciones Unidas para recordar la importancia de este recurso esencial para la vida. La edición de este año pone el foco en la relación entre agua y género, y en cómo la gestión de los recursos hídricos puede contribuir a construir sociedades más equitativas.
Bajo el lema “Donde fluye el agua, crece la igualdad”, la campaña quiere visibilizar una realidad que aún afecta a millones de personas en el mundo: la falta de acceso al agua potable y al saneamiento continúa impactando especialmente a mujeres y niñas, limitando sus oportunidades educativas, económicas y sociales. En este contexto, las Naciones Unidas subrayan la necesidad de incorporar el liderazgo femenino en la gestión del agua e impulsar políticas que garanticen un acceso justo y sostenible a este recurso.

El acceso al agua, un cambio histórico
En España, la llegada del agua potable a los hogares fue un proceso que se inició a mediados del siglo XIX y se consolidó a lo largo del siglo XX. Aquel cambio transformó profundamente la vida cotidiana de la población y, en particular, la de muchas mujeres, que dejaron de tener que dedicar horas a tareas relacionadas con el transporte y la gestión del agua.
Este tiempo liberado permitió abrir nuevas oportunidades en el ámbito de la educación, el trabajo remunerado y la vida familiar. Paralelamente, el desarrollo de infraestructuras hídricas se convirtió en un elemento clave para el progreso económico y social del país.
Actualmente, España dispone de uno de los sistemas de gestión del agua más avanzados de Europa. Sin embargo, el país también es uno de los más expuestos al estrés hídrico, una situación que se ha acentuado en los últimos años a causa del cambio climático. Las sequías prolongadas, combinadas con episodios de lluvias torrenciales, plantean nuevos retos para la gestión de los recursos hídricos y afectan especialmente a los territorios y colectivos más vulnerables.
Ante este escenario, la innovación tecnológica y los modelos basados en la economía circular se convierten en herramientas fundamentales. Regenerar y reutilizar el agua, aprovechar los residuos o impulsar energías renovables son algunas de las estrategias que permiten avanzar hacia una gestión más eficiente y resiliente.

El papel de la innovación en la gestión del agua
En este contexto, empresas especializadas en servicios ambientales trabajan para desarrollar soluciones capaces de responder a los nuevos desafíos del sector. Entre ellas destaca Veolia, grupo internacional con una larga trayectoria en la gestión del agua, la energía y los residuos.
La compañía apuesta por un modelo que combina tecnología, conocimiento experto y colaboración con administraciones e instituciones para garantizar un acceso al agua que sea a la vez inclusivo y sostenible. Su objetivo es asegurar que este recurso esencial llegue a todas las personas, adaptando las soluciones a las necesidades específicas de cada territorio.
Acceso al agua y compromiso social
Garantizar el acceso universal al agua es también una cuestión social. En este ámbito, Veolia impulsa diversas iniciativas orientadas a proteger a los colectivos más vulnerables y a fomentar el desarrollo sostenible de las comunidades.
La compañía fue pionera en España en la implementación de fondos y tarifas sociales para el agua, introducidas el año 2012, antes de que la normativa las exigiera. Estas medidas permiten facilitar el acceso al servicio a familias en situación de vulnerabilidad.
Su plan de acción social se centra en tres ejes principales: la promoción de oportunidades educativas, la mejora de la empleabilidad y la creación de comunidades más sostenibles.
Entre las iniciativas más destacadas se encuentra el Pacto Social de Veolia, un modelo de gobernanza que reúne a instituciones locales, agentes sociales y actores económicos para definir conjuntamente acciones con impacto social. Este modelo ya se ha implementado en varios municipios del Estado, como Huelva, Palencia o Murcia.
Otro proyecto relevante es el Programa OLA, impulsado en 2020 en colaboración con Cruz Roja. Esta iniciativa ofrece itinerarios personalizados de acompañamiento e inserción laboral a personas en situación de vulnerabilidad, especialmente beneficiarias de los fondos sociales del agua. El programa combina apoyo social, formación y acceso a oportunidades laborales, y actualmente cuenta con una participación femenina del 82 %.
Tecnología para afrontar el futuro
La digitalización es otro de los pilares de la transformación del sector del agua. En este campo, Veolia desarrolla proyectos que integran tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, los gemelos digitales o la analítica de datos para mejorar la eficiencia de la gestión hídrica.
Un ejemplo es Hubgrade, el ecosistema tecnológico de la compañía, que procesa más de 60 millones de datos diarios procedentes de sistemas de telelectura. Esta información permite optimizar la toma de decisiones en tiempo real y anticipar posibles incidencias en las redes de agua.
Además, la empresa participa activamente en los PERTE de digitalización del agua, con 17 proyectos cofinanciados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y los fondos europeos NextGenerationEU. Estas iniciativas beneficiarán a más de 6,2 millones de habitantes en 209 municipios y contribuirán a crear más de 1.400 puestos de trabajo.

De depuradoras a ecofactorías
Otra de las líneas estratégicas es la transformación de las depuradoras tradicionales en ecofactorías, infraestructuras capaces de recuperar recursos y generar valor ambiental.
Este modelo integra procesos de regeneración y reutilización del agua, valorización de residuos, eficiencia energética y protección de la biodiversidad. Entre los ejemplos más destacados están la Ecofactoría del Baix Llobregat, en Barcelona, o la Ecofactoría BioSur, en Granada.
Estas instalaciones representan un nuevo paradigma en la gestión del agua, en que los residuos se convierten en recursos y las infraestructuras se transforman en aliadas para afrontar la escasez hídrica.
Vigilancia sanitaria a través del agua
La gestión del agua también puede tener un papel clave en la prevención de riesgos sanitarios. En este ámbito, Veolia participa en un proyecto europeo de vigilancia epidemiológica seleccionado por la Agencia Ejecutiva Europea de Salud y Digital (HaDEA).
Durante tres años, sus laboratorios analizarán muestras de aguas residuales procedentes de varios países europeos para detectar virus, bacterias y contaminantes. Este sistema permitirá crear alertas tempranas ante posibles amenazas para la salud pública.
En un contexto marcado por el cambio climático y la presión sobre los recursos naturales, iniciativas como estas ponen de manifiesto que la gestión del agua no es solo una cuestión de infraestructuras, sino también de innovación, cooperación y compromiso social. Garantizar que este recurso llegue a todos es, hoy más que nunca, uno de los grandes retos del futuro.