Una entidad vecinal de Miami Platja, en Mont-roig del Camp, ha denunciado el estado de degradación acelerado de tres kilómetros de litoral del término municipal a causa de unas obras promovidas por el Gobierno. Las obras se hicieron para construir un paseo marítimo que recorre el perímetro de un conjunto de seis calas que se encuentran en la urbanización mont-roigenca y que ya suscitaron polémica cuando se hicieron los trabajos. Entonces los vecinos ya advertían que el proyecto que se estaba ejecutando, con el apoyo del Ajuntament de Mont-roig del Camp, implicaría una degradación mayor del litoral. Los vecinos han recogido ahora fotografías sobre los efectos que los últimos aguaceros han provocado en las calas y, en conversación con ElNacional.cat, han considerado que el tiempo les ha acabado dando la razón.
En particular, los vecinos denuncian que estas últimas semanas, y a causa de la lluvia, se ha producido "una caída masiva de árboles", explica Miguel Ángel Moliner, uno de los portavoces de la entidad Miami Platja Activa. Esta caída, afirman, estaría relacionada con el hecho de que las raíces de los árboles han quedado al descubierto por una erosión más elevada del suelo porque con las obras se destruyó un antiguo muro de contención que permitía canalizar el agua de lluvia. Según denuncian, la inexistencia de muro ha hecho que el agua caiga ahora de forma más virulenta hacia las calas, causando también "desprendimientos de rocas, que si atrapan a una persona, la pueden matar". Avisan que hay accesos a las calas destrozados, que aumentan el peligro para las personas que transitan por el espacio.
La playa "desaparece"
Los vecinos creen que, después de las obras, las calas están perdiendo terreno y desaparece playa, y vinculan este hecho a un proyecto que, con el objetivo de la naturalización del entorno, no sirve realmente para protegerlo. "Las obras han acelerado la degradación de las calas", afirma convencido Soler y otros miembros de la entidad que agrupa a los vecinos. Cuando se produjeron las primeras quejas, tanto el ayuntamiento como la subdelegación del gobierno español en Tarragona defendieron el proyecto y explicaron que cualquier problema que surgiera sería reparado. Según los vecinos, este compromiso no se ha cumplido. Los vecinos reclaman soluciones y apuestan por tomar medidas que eviten que la degradación del paisaje se acentúe; creen que todavía hay margen para intervenir. En caso contrario, auguran que estas calas, que "suponen un atractivo turístico" del municipio, están abocadas a la desaparición.
