"Cartel a cartel". Así asegura el Gobierno a través de la Dirección General de Carreteras del Ministerio de Transportes que está revisando la señalización de las autopistas catalanas para ver si cumple el uso de los rótulos en catalán, después de que Junts per Catalunya registrara una serie de preguntas al Ejecutivo, acusándolo de borrar la lengua propia de las carreteras del país. En los últimos meses, diveross usuarios de las redes sociales han denunciado cambios en la rotulación, sobre todo en la AP-7, con el cambio, por ejemplo, de "Alacant" por "Alicante" o añadiendo indicaciones en castellano como Girona Sud-Sur. También hay algunos topónimos mal escritos, como Barberá con el acento cerrado, en castellano. 

"Si hay algo que contradice la normativa vinculada a la señalización, procederemos a cambiar los carteles que lo incumplen”, indicaron este miércoles fuentes del gobierno español, recogidas por la ACN, ante la cuestión planteada por Junts. Además, han tirado balones fuera asegurando que cumplen con los criterios de señalización en idiomas oficiales como el catalán, pero se han comprometido a trabajar "de inmediato" para arreglar cualquier anomalía que detecten en su análisis. Sobre la AP-7, donde los usuarios han detectado buena parte de los cambios, explican que la autopista estaba concesionada y ahora ha pasado a ser de gestión estatal. Ante este cambio, "la señalización se renovó para sustituir la que se encontraba en mal estado y corregir la numeración de las salidas que estaban mal kilometradas”, exponen. En total, se han cambiado 22 carteles, de los cuales 20 son “exclusivamente en catalán” porque corresponden a topónimos oficiales (nombre propio), y solo dos tienen desdoblamiento bilingüe.

En sus preguntas al gobierno español, desde Junts recordaron que la legislación estatal en materia de tráfico establece que las indicaciones escritas en paneles de señalización deben figurar también en la lengua oficial de la comunidad autónoma cuando la señal esté ubicada dentro de su ámbito territorial. Los de Carles Puigdemont se quejan así de que el ministerio haya priorizado el castellano , haciendo desaparecer así el catalán en algunos tramos de las carreteras del país.