La nueva directora del Servei Català de Trànsit, Eugènia Domènech, ha vivido desde dentro de lo que son los accidentes de tráfico. Fue la presidenta de la Associació de Prevenció d'Accidents de Trànsit (PAT) del 2004 al 2009. Ha estado muchos años asesorando a las víctimas desde su experiencia personal y ahora tiene en sus manos la dirección de la gestión del tráfico en Catalunya. Cuando llega de directora a Trànsit se encuentra con un aumento de muertos y accidentes. Y la primera causa de siniestralidad son las distracciones y la velocidad.

De la relación del conductor con el móvil ella dice que es una “atracción fatal”. La principal causa de distracción entre los conductores es la nueva manera de hablar por teléfono: El whatsapp. Pero en general ha habido un aumento de los accidentes y los muertos. La directora del Servei Català de Trànsit está convencida de que “este ha sido sólo un repunte y no una tendencia” y asegura, sin poder hacer el balance todavía con datos, que “hemos empezado el año en la buena dirección”.
La nueva directora de Trànsit viene del sector, pero de la parte más trágica: “He estado prácticamente toda mi vida trabajando con la sociedad civil, desde una ONG, con una asociación de prevención de accidentes”, dice Domènech a El Nacional. “Conozco las consecuencias de lo que es un accidente y la situación en la que quedan las víctimas, las familias, la repercusión que un accidente de tráfico tiene a nivel de la sociedad, y a nivel personal y familiar, también”.
“Nos encontramos además con cosas que pensábamos superadas", añade Domènech. "Por ejemplo, el tema del móvil. Se habló mucho de ello cuando se introdujo como un elemento cotidiano, pero era por el hablar”. Y hace años se implantaron las manos libres y se abrió el debate si se podía hablar mientras se conducía o no. “Todo eso parecía que ya estaba superado -precisa- parecía que con las manos libres se podía hablar, sin embargo, ahora nos ha entrado el tema de los smartphones y tenemos otra dimensión y una relación nueva de las personas con el móvil. Eso hace que tengamos que redoblar muchas acciones en relación con la incompatibilidad de la conducción y cualquier elemento que pueda ser una distracción. Y entre ellas el móvil hemos encontrado que es muy importante", señala.
"Antes era hablar, pero ahora sobre todo es consultar, escribir, leer, que además de la distracción mental que supone, desvías la vista, cosa que no hacías antes. Es un elemento nuevo muy, muy peligroso. Dejas de tener presente aquello que tienes delante mientras estás conduciendo. Y el coche o la moto sigue avanzando. Nos preocupa muchísimo", añade Domènech.
¿Se ha rebajado la guardia desde Tráfico?

“Muchas veces se dice, como ya vamos bien, como hemos ido reduciendo accidentes, parece que ésta ya es una asignatura aprobada. Y no, la seguridad vial es una asignatura siempre pendiente mientras que haya víctimas”, dice la directora.
El año 2015 habido 261 muertos en las carreteras. El aumento es del 13’5% respecto del 2014. Trànsit lo atribuye a un cierto relajamiento en el comportamiento de los conductores, un aumento de los accidentes graves a causa de la velocidad excesiva, la distracción, el consumo de alcohol, drogas y menos uso del cinturón y el casco.
Del total de los accidentes, el 31’78% se atribuye a las distracciones. Domènech admite una cierto relajamiento generalizado: “Llevamos años de reducción y a veces puede haber una sensación general de que las cosas se están haciendo bien, de que lo que se está haciendo está dando unos resultados, y por lo tanto, vamos avanzando. Los conductores y la sociedad en general también tienen una sensación que con lo que se está haciendo vamos reduciendo siniestralidad año tras año, y efectivamente está siendo así, y hasta ahora con reducciones continuadas, y quizás eso ha provocado un cierto relajamiento en general”.
Un paso atrás
“Todavía siguen habiendo demasiados conductos en el volante de las que pensábamos que estábamos todos muy concienciados y que seguimos haciendo. Los últimos años se han implantado nuevas maneras de hacer prevención y de recortar los accidentes de tráfico”.
Con unas estadísticas cada vez más a la baja, Interior se centró en una nueva estrategia a medio y largo plazo: La educación y la formación. “Una apuesta de futuro” que ahora hay que reformular porque han vuelto las conductas de riesgo entre los conductores que parecían superadas.
Todo vuelve... y los malos hábitos, también.
“Ahora hay que volver a las formas antiguas”. La medida más antipática es la multa. Tráfico tiene previsto instalar 29 radares en las carreteras catalanas. “Es un elemento imprescindible en la situación actual”, dice Eugènia Domènech que justifica la implantación de los aparatos a pesar de saber la impopularidad que generan: “es una pata mucho importando de la prevención, por desgracia, sin embargo, es una medida preventiva”.
Pero que haya más muertos y más accidentes por distracciones no está directamente relacionado con qué haya más multas: “A veces el aumento de las sanciones puede no está en relación con el aumento de la siniestralidad por este tipo de sanciones, porque la política sancionadora depende de diferentes cuestiones. Hacemos campañas, por ejemplo, esta semana estamos haciendo una campaña preventiva de distracciones y dentro del ámbito de la ciudad, los semáforos. En función del número de campañas, del número de las temáticas que se escogen y de las actuaciones prioritarias de cada época, puede ser que haya un aumento de un tipo de sanción que no va en relación con el tipo de siniestralidad”.
Durante el 2015 los Mossos pusieron 17.072 multas en conductores que hacían ir el móvil. Además, multaron a 16 ciclistas para ir en bici y escribir por whatsapp.
Asignaturas pendientes

“Todavía seguimos hablando de alcohol y drogas, seguimos hablando de cinturones de seguridad y de casco... Porque todavía hay mucha gente que sufre heridas graves", insiste Domènech.
El año 2015 subieron un 36% los accidentes graves y mortales por las noches, asociados con el consumo de drogas y alcohol. Y paradójicamente se han puesto menos multas que el año 2014. Este 2.105 se han abierto 16.168 expedientes sancionadores a conductores que habían bebido o habían tomado alguna droga, ante los 16.659 del año anterior.
“Seguimos hablando también de velocidad -señala Domènech-. Ésta sí que ha sido una asignatura que no hemos aprobado nunca del todo y que tenemos que seguir trabajando”. 721.416 multas se han puesto durante el 2015 por exceso de velocidad. A pesar de los datos que reflejan que es una de las principales causas de siniestralidad, se han sancionado menos conductores que en 2014, 93.801 menos. En abril habrá una ofensiva para multar a conductores que corren demasiado.
Entre las medidas que los últimos años se han implantado está la velocidad variable. En algunos tramos ha reemplazado la zona de 80 kilómetros por hora. El conseller Felip Puig la fulminó cuando entró a Interior sustituyendo a Joan Saura. El Servei Català del Tránsit no descarta implantar nuevas zonas, aunque admite que ahora no es el momento.
Puntos negros
Algunas carreteras tampoco ayudan a reducir la siniestralidad. La más peligrosa es la N-340, con 19 muertos, 7 más que en el 2014. Es una carretera estatal que concentra una altísima movilidad y un alto porcentaje de circulación de camiones. “Se distorsiona el territorio de toda la zona porque hay congestiones, muchos camiones, ruido, dificultad de circulación de vehículos dentro de los pueblos y tenemos que tomar una solución que no depende sólo de nosotros y ésta es la dificultad. La seguridad varia debe evitar el accidente o que las consecuencias sean más graves”, apunta.
Desde la Generalitat tradicionalmente se han reclamado las competencias plenas en tráfico, por un tema de congruencia. “No tiene demasiado sentido que podamos imponer una sanción y no poder retirar puntos. O que tengamos todo el tema de la formación en las autoescuelas y no podamos examinar a los conductores. Ésta ha sido una reclamación histórica que se reitera y que evidentemente es uno de los objetivos de siempre y todavía más en la actual situación” de desconexión del Estado español, afirma la directora.
A pesar de los datos de siniestralidad, las multas y la falta de competencias, todavía, en algunos ámbitos, la valoración de la directora general de Trànsit es positiva con respecto al gran colectivo de conductores: “Nosotros tenemos la responsabilidad de proteger a la mayoría de conductores, porque la mayoría de conductores y la mayoría de personas que vamos por la calle lo hacen correctamente”.

Después de estar 12 años en el otro lado, trabajando para la sensibilización y la ayuda a las víctimas, ahora tiene en sus manos las herramientas de la administración. Pero su mensaje sigue siendo fuertemente emocional: “Es una pena, muy triste, perder la vida, tus proyectos, tus ilusiones tus expectativas por un accidente de tràfico que en el 99’99% se podía haber evitado, y que está en nuestras manos conseguirlo. Me gustaría que cuando cogemos el coche seamos conscientes de que depende de todos nosotros. La conducción es un hecho colectivo, no individual”.