Àngel Surroca, de 90 años, ha declarado este lunes ante el juez, investigado por injurias. El empresario fue denunciado por el jefe de Oncología del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, Josep Tabernero, y los otros dos albaceas del millonario mecenas Pere Mir, a los que acusó de obligarle a cambiar el testamento, en un artículo de opinión en un diario. Surroca, acompañado de su abogada, Esther Palmés, ha declarado ante el titular del juzgado de instrucción 33 de Barcelona, que "estaba preocupado" porque parecía que el patrimonio Mir-Pàmies no se estaba gestionando en beneficio de las fundaciones privadas, Cellex y Mir Puig. Ha añadido que en el artículo de opinión no hablaba de hechos literales, sino que hizo uso de licencias retóricas, según fuentes judiciales. Los querellados no acusan al diario.
El empresario —administrador de Deribados Forestales y que trabajó codo con codo con Mir, a pesar de que después tuvieron desavenencias— también ha aclarado que fue el protectorado de la Generalitat quien inició una investigación a los tres albaceas del mecenas catalán y la llevó al juzgado, después de su denuncia en 2023. Actualmente, otra jueza, la titular del juzgado de instrucción 12 de Barcelona, continúa investigando a los albaceas por administración desleal. Son Tabernero, la mano derecha de Mir, Jordi Segarra, y el tercer albacea, Francesc Capellas. Los tres han negado irregularidades y han aclarado pagos y gastos.
Investigación penal
La Fiscalía cifra en unos 6,2 millones de euros el dinero que habrían desviado y que debería haber ido a las fundaciones privadas Cellex y Mir-Puig. La magistrada hizo intervenir las sociedades de Cellex y Mir-Puig, ahora administradas por el Departament de Justícia, hasta aclarar todos los extremos. Surroca ha indicado que continuará como acusación en este procedimiento y que interpreta que la querella era para que desista de su posicionamiento.
"Gravísima imputación"
En la querella, se acusa a Surroca de plantear una "gravísima imputación" a los albaceas de Mir, al acusarlos de haberlo "coaccionado con amenazas para modificar su testamento", cosa que a su parecer va más allá de la investigación de que son objeto, que se centra en la gestión económica de la herencia del empresario fallecido, hace más de ocho años.
En concreto, acusan a Surroca de haber vertido "manifestaciones contrarias" a su "honor" en el artículo, que apuntaba a supuestas coacciones al empresario para que cediera el control de su fortuna. Concretamente, Surroca afirmaba en este artículo que los tres albaceas de Pere Mir lo encerraron en su despacho, con 97 años, le prepararon una "reunión trampa" y "a punta de bisturí" le hicieron modificar el testamento para autodenominarse administradores de su patrimonio.
En el juzgado, este lunes, también ha declarado como testigo un mayordomo de Mir, que ha negado que se produjera esta reunión amenazadora.
