El jefe de Oncología del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, Josep Tabernero, y los otros dos albaceas del millonario mecenas Pere Mir se han querellado por injurias contra el empresario que los denunció, Àngel Surroca. En un auto, adelantado por El País y al que ha tenido acceso ElNacional.cat este martes, el titular del juzgado de Instrucción 33 de Barcelona, el magistrado Hugo Novales, ha acordado admitir a trámite la querella, ante los indicios de delitos de injurias y calumnias en un artículo que Surroca publicó en julio de 2025 en La Vanguardia, en el cual acusaba a los albaceas de haber engañado al mecenas para tomar el control de su fortuna.
Tabernero, la mano derecha de Mir, Jordi Segarra, y el tercer albacea, Francesc Capellas son investigados en otro juzgado, por la magistrada del juzgado de instrucción 12 de Barcelona por administración desleal, a raíz de la denuncia de Surroca y la investigación de los Mossos d'Esquadra.La Fiscalía cifra en unos 6,2 millones de euros el dinero desviado y que tendría que ir a las fundaciones privadas Cellex y Mir-Puig. La magistrada hizo intervenir las sociedades de Cellex y Mir-Puig, ahora administradas por el Departament de Justícia, hasta aclarar todos los extremos
Niegan irregularidades
En su declaración, como investigado en el juzgado, los tres negaron cualquier actividad ilegal y aseguraron que respetaron la voluntad del mecenas. En concreto, Tabernero, defendido por Pau Molins, se desmarcó de la gestión de la herencia del gran mecenas, al asegurar que él solo se dedica a la parte científica, y aseguró que Mir le dijo en vida que la casa unifamiliar que tenía en Baqueira sería suya por su asesoramiento científico durante años, aunque sin ningún apoyo documental.
Citado en septiembre
El magistrado ya ha citado a Surroca el próximo 28 de septiembre para que declare como querellado. Su abogada Esther Palmés ya ha comparecido. También ha citado a varios testigos. El juez también traslada la querella al diario por la posibilidad de que sea responsable civil, según precisa.
En su querella, los albaceas acusan a Surroca de haber vertido “manifestaciones contrarias” a su “honor” en el mencionado artículo, que apuntaba a supuestas coacciones al empresario para que cediera el control de su fortuna. Concretamente, Surroca afirmaba en este artículo que los tres albaceas de Pere Mir lo encerraron en su despacho, con 97 años, le prepararon una “reunión trampa” y “a punta de bisturí” le hicieron modificar el testamento para autodenominarse administradores de su patrimonio.
En el artículo, Surroca manifiesta además que Pere Mir, fallecido hace más de ocho años, hizo “espionaje industrial” y llevó a cabo negocios a espaldas de los accionistas de su empresa, Derivados Forestales.
Els querellantes acusan a Surroca de plantear una “gravísima imputación” a los albaceas de Mir, al acusarlos de haberlo “coaccionado con amenazas para modificar su testamento”, lo cual a su parecer va más allá de la investigación de que son objeto, que se centra en la gestión económica de la herencia del empresario fallecido.