
El verano es una época para disfrutar del aire libre, las vacaciones y las actividades con familia y amigos. Pero las altas temperaturas también pueden tener efectos no deseados sobre la salud y provocar problemas como la deshidratación, el agotamiento por calor o el golpe de calor.
Por este motivo, durante los episodios de calor intenso es importante incorporar medidas sencillas de prevención en el día a día. Mantener el hogar fresco, protegerse del sol, hidratarse correctamente y adaptar las actividades son algunos de los gestos que ayudan a pasar un verano más seguro.
1. En casa, controla la temperatura
Mantener la temperatura del hogar en unos niveles confortables es una de las principales medidas para protegerse del calor.
Durante las horas de más sol, es recomendable bajar las persianas, cerrar ventanas y evitar que el aire caliente entre en el interior. En cambio, hay que aprovechar las primeras horas de la mañana y la noche para ventilar la casa.
También es importante utilizar de forma adecuada los ventiladores y el aire acondicionado para conseguir un ambiente agradable.

2. En la calle, evita el sol
Cuando las temperaturas son elevadas, conviene reducir la exposición directa al sol, especialmente durante las horas centrales del día.
Siempre que sea posible, hay que buscar espacios de sombra, llevar ropa ligera y transpirable, utilizar gorra o sombrero y proteger la piel con crema solar.
También es recomendable planificar los desplazamientos para evitar las franjas horarias con más calor y buscar espacios climatizados cuando sea necesario.
3. En el trabajo, evita riesgos
Las personas que trabajan al aire libre o en espacios con temperaturas elevadas deben extremar las precauciones.
Es importante adaptar los horarios y las tareas cuando sea posible, hacer pausas frecuentes en espacios frescos y beber agua regularmente.
Una correcta planificación ayuda a reducir los riesgos asociados a la exposición prolongada al calor durante la jornada laboral.
4. Limita la actividad física
Hacer ejercicio intenso durante las horas de más calor puede aumentar el riesgo de sufrir un problema relacionado con las altas temperaturas.
Se recomienda practicar deporte en las horas más frescas del día, reducir la intensidad de la actividad y hacer pausas frecuentes para descansar e hidratarse.
Ante síntomas como cansancio excesivo, mareo, dolor de cabeza o debilidad, hay que detener la actividad.
5. Hidrátate a menudo
Beber agua con frecuencia es fundamental para mantener una buena hidratación, aunque no se tenga sensación de sed.
El agua debe ser la bebida principal durante los días de calor. También es recomendable incorporar alimentos con un alto contenido de agua, como frutas y verduras.
Hay que evitar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas o con mucho azúcar, ya que pueden favorecer la deshidratación.

6. Protéjase del calor también durante la noche
Las altas temperaturas no solo afectan durante el día. Las noches tórridas también pueden dificultar el descanso y afectar la calidad del sueño, especialmente cuando el calor se mantiene durante varios días seguidos.
Para favorecer un mejor descanso, es recomendable ventilar el hogar durante la noche, abriendo las ventanas para facilitar la circulación del aire, especialmente si están situadas en puntos opuestos de la casa. También es preferible escoger para dormir la estancia más fresca y mejor ventilada de la vivienda y, si es posible, situarse en espacios de los pisos inferiores, donde la temperatura acostumbra a ser más baja. También puede ser útil utilizar un ventilador o, si se dispone de aire acondicionado, encenderlo un rato antes de ir a dormir y programar su apagado.
Además, es recomendable evitar fuentes de calor innecesarias, como los aparatos electrónicos conectados, optar por bombillas LED y utilizar ropa de cama ligera y transpirable. Para cenar, es preferible elegir comidas ligeras y frescas, y una ducha con agua tibia antes de ir a la cama puede ayudar a reducir la sensación de calor y favorecer el confort.
Otras recomendaciones para afrontar los episodios de calor intenso
El calor puede afectar a todo el mundo, pero no todas las personas tienen el mismo riesgo ante un episodio de temperaturas elevadas. Las personas mayores, los niños pequeños, las embarazadas y las personas con enfermedades crónicas pueden ser especialmente vulnerables a los efectos del calor y requieren una atención especial.

Durante los días más calurosos, es importante estar pendiente de familiares, vecinos o personas del entorno que puedan necesitar más apoyo, especialmente si viven solas. Comprobar que disponen de un espacio fresco, que beben suficiente agua y que se encuentran bien puede ayudar a prevenir situaciones de riesgo.
También es recomendable consultar la previsión meteorológica y los avisos por calor intenso, planificar las actividades en las horas más adecuadas y aprovechar los espacios frescos o refugios climáticos cuando sea necesario.
Reconocer las señales de alerta es clave: el mareo, la debilidad intensa, el dolor de cabeza, las náuseas, la confusión o una temperatura corporal muy elevada pueden indicar un problema relacionado con el calor. Ante un posible golpe de calor, hay que actuar con rapidez y pedir ayuda sanitaria.