"Un país que se considere digno y decente lo tiene que ser también con sus presos y prisiones". Este es el mensaje que ha querido lanzar este sábado al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, durante el acto solemne que ha inaugurado la exposición "La Model ens parla. 113 anys. 13 històries".

Puigdemont ha reivindicado que en este punto Catalunya puede considerarse "modélica" desde que asumió "con mucho coraje" las competencias penitenciarias; una gestión, ha dicho, que ha tenido como resultado que 7 de cada 10 internos no hayan reincidido.

Por su parte, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha empezado su intervención leyendo una carta de Miquel Castel, un maestro republicano que fue fusilado. Visiblemente emocionada, ha apuntado que este sábado no sólo se inaugura una exposición, sino mucho más. "Hacemos un acto de reparación y de dignidad. Hacemos un acto de justicia, no de venganza", ha remarcado la alcaldesa, que ha agradecido al Parlament que haya aprobado una ley para anular los juicios franquistas.

Colau ha concluido que con esta exposición se pone "punto y final a un edificio ignominioso" de la historia de Barcelona y de Catalunya. Ha apuntado que hay que recordar el pasado, que hay que dejarlo atrás, pero que no caiga en el olvido.

También ha aprovechado para reconocer la tarea de las entidades memorialistas y de los vecinos de la izquierda del Eixample, que llevan años luchando por cerrar la prisión y ganar equipamientos, zonas verdes y viviendas. Colau ha dado las gracias al trabajo de los alcaldes que la han precedido y también ha reivindicado los acuerdos entre Generalitat y Ayuntamiento, que son "beneficiosos para todo el mundo, para el país y para la ciudad".