Los profesionales sanitarios de Catalunya han alertado de las agresiones que sufren en su lugar de trabajo. Concretamente, se registraron 3.039 en 2025, según el Observatori per a Situacions de Violència en l’Àmbit Sanitari (OSVASC), y las que salieron más mal paradas fueron las mujeres, que sufrieron el 78% de estas agresiones. Son datos que se presentaron este jueves por la tarde en el Colegio de Médicos de Barcelona (CoMB) con motivo del Día europeo contra las Agresiones a Médicos y Profesionales Sanitarios. Se trata de una tendencia creciente y que preocupa al colectivo, tal como ya señaló la Organización Médica Colegial (OMC) este miércoles, asegurando que el 2025 fue el año con más agresiones a médicos registradas en todo el Estado. En cuanto a Catalunya, estos son los primeros datos oficiales y sistematizados de agresiones a profesionales sanitarios y hay que tener presente que todavía no representan todo el sistema sanitario público.
Del total de las agresiones registradas, el 11% son físicas (más de 300), mientras que la gran mayoría se trata de insultos, injurias o amenazas. La atención primaria concentra la mayor parte de las agresiones (61%) y el lugar donde más se cometen son las consultas (39%), seguido de los puntos de admisión o información (28%). Los otros lugares donde más a menudo se producen agresiones son la hospitalización (14%) y los servicios de urgencias (13%). Por otro lado, si nos fijamos en la distribución según el personal, las agresiones se distribuyen de forma similar: el 27% las recibe el personal de enfermería, igual que facultativo, mientras que el administrativo soporta el 23% de estas. En cuanto al agresor, este suele ser el mismo usuario o paciente (75%), seguido de familiares o acompañantes (22%). Un perfil que se identifica más bien con los hombres (63%).
Primer paso para reducir las agresiones
Estos datos han alertado al sector y desde el sindicato de enfermería SATSE Catalunya, que participa en el observatorio, se ha hecho un llamamiento a reforzar la concienciación de la ciudadanía y recalcan que los profesionales merecen “respeto” y “protección”. En un comunicado, el delegado de prevención, Xavier Massabé, afirma que los datos “evidencian que la violencia continúa muy presente en el día a día de los centros y esto tiene un impacto emocional y profesional enorme”. Por su parte, el director general de Profesionales de la Salud, Jordi Vilana, ha advertido en declaraciones a la ACN que aún es necesario avanzar en la cultura de la notificación, ya que muchas veces se pasa por alto. “Sea un golpe, un empujón, un grito o dar un golpe sobre el mostrador. Todo es violencia”, ha dicho.
La publicación de este registro pretende ser, pues, el primer paso para reducir las agresiones. Esto, según el mismo Vilana, debe permitir diseñar medidas para prevenir las agresiones y acompañar a quienes las han sufrido. El director general de Profesionales de la Salud también ha avanzado que están preparando un instrumento legislativo para diseñar un sistema integral de protección, prevención y respuesta ante situaciones de violencia en los centros sanitarios, que también prevé un régimen sancionador.
