¿Cómo reacciona tu cuerpo (¡y tu hambre!) cuando lees "coca de Sant Joan"? Seguramente has salivado un poco al pensar en algunas de las mejores cocas que has degustado en verbenas anteriores: casi has paladeado el suave brioche, la juguetona crema que sobresalía de tus labios, el dulzor de la fruta confitada que se prolongó durante el resto de la fiesta... ¿Te has detenido a reflexionar en algún momento de dónde viene la coca de Sant Joan? ¿Cuáles son sus orígenes? ¿Por qué la comes cada verbena?  Para celebrar la inminente llegada de la noche de Sant Joan 2023 (con sus petardos, sus hogueras...), aquí tienes un breve repaso del nacimiento y propósito de esta comida tan apetitosa. Será una exploración cultural y antropológica. ¡Pero no te asustes que intentaremos que sea ameno! Además, tendrás suficiente información nueva como para ganarte un quesito en el Trivial o para entretenerte mientras estás haciendo tu propia coca de Sant Joan casera.

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Comer coca de Sant Joan: origen de la tradición

Muchas de las celebraciones actuales tienen orígenes paganos, como ocurre con la verbena de la noche de Sant Joan 2023. Ahora bien, ¿qué significa que algo es "pagano"? El término se empezó a usar a principios del siglo V para referirse a todas aquellas personas que creían en deidades que no pertenecían ni al cristianismo ni al judaísmo (por ejemplo, dentro de este contexto los adoradores de los dioses griegos o romanos eran paganos). Por lo tanto, una tradición que tenga origen pagano, como Sant Joan, significa que se remonta a una época previa al cristianismo y al judaísmo. ¡La coca tradicional de la verbena tiene la tira de siglos!

Las cocas actuales de Sant Joan son muy variadas en cuanto a ingredientes. Algunas llevan piñones, otras llevan fruta confitada, las hay con crema o con cabello de ángel... pero todas tienen un elemento común: su forma alargada. Pues bien, originalmente las cocas tenían una forma totalmente redonda y presentaban un agujero en el medio; algo así como donuts gigantes. Esta forma redonda no era arbitraria: la coca de la versión pagana de Sant Joan simbolizaba el sol. En concreto, representaba el sol del solsticio de verano (el día con mayor período de luz del año). ¿Y por qué esa obsesión con el sol? Hay que hacer un pequeño parón en el camino para entenderlo.

Uno de los cultos paganos más importantes era el culto al sol.  En aquel entonces, era perfectamente normal convertir elementos como el sol en dioses. ¿Te resulta extraño? Míralo de esta forma. Actualmente, sabes que el astro rey es una estrella que se encuentra en el mismo centro de nuestro sistema solar. Pero antaño, el sol era una entidad misteriosa que decidía, por motivos enigmáticos, iluminar el mundo con su poder y que, llegada la noche, arrebataba a los humanos dicha luz para dejarlos sumidos en la oscuridad. ¿Entiendes ahora que se creyera que el sol era un Dios, como Zeus y compañía? Pero aún hay más: hoy en día sabes perfectamente que el sol siempre sale y siempre se pone. Pero, en tiempos remotos, no existía tal certeza. Solo existía el temor ante el posible castigo de un dios todopoderoso. "¿Y si el Dios Sol un día se enfada y decide no aparecer jamás?", seguramente pensaban. "¿Y si cree que no le estamos agradeciendo lo suficiente su existencia?".

Gastroteca Coca de Sant Joan - Sergi Alcàzar

Para contentar al Dios Sol se crearon rituales paganos en los que se realizaban ofrendas (en algunos casos en forma de sacrificios, animales o humanos) para agradecer su presencia y la luz que otorgaba. Los antiguos pensaban que así contentaban al astro rey y que este, a cambio de la celebración, seguiría saliendo por las mañanas. Uno de estos rituales lo celebras cada año en invierno, aunque no eres consciente de ello: la Navidad era originalmente una de estas fiestas paganas para rendir homenaje al Dios Sol. Y si la Navidad era el ritual invernal, la noche de San Juan era (exacto, ya lo has deducido) el ritual veraniego. Y con esta revelación, volvemos a las cocas.

Como parte del ritual del solsticio de verano, en la antigüedad los paganos elaboraban discos solares (y las cocas actuales son sus sucesoras). ¿Y por qué se hacían estas protococas de Sant Joan 2023? En tiempos arcanos, la humanidad creía fervientemente en algo conocido como "magia simpática". Se puede definir con esta máxima: lo similar produce lo similar, es decir, los efectos se parecen a las causas. ¿Lioso? Ya verás cómo lo vamos aclarando poco a poco. La magia simpática, también conocida como "magia imitativa", consiste en recrear una acción que quieres que se manifieste en la realidad. Por ejemplo, se cree que las pinturas rupestres formaban parte de ritos de magia simpática: las tribus dibujaban a sus cazadores atrapando a presas porque creían que, con estas pinturas, iban a conseguir que sus cazadores realmente regresaran con la preciada comida. Por lo tanto, es muy posible que, durante los ritos paganos de verano, se crearan discos solares para garantizar que el Sol siguiera existiendo, para evitar que el astro rey desapareciera.

A modo de anécdota sobre la magia simpática, su sucesora actual es la homeopatía, cuyo lema precisamente es "lo similar cura lo similar". Y, de forma inconsciente, muchas personas hoy en día realizan magia imitativa sin darse cuenta. Por ejemplo, cuando los deportistas, antes de un acontecimiento importante, se visualizan ganando en sus mentes, están realizando magia simpática ("lo similar produce lo similar"). Hay "rituales" modernos más personales. Por ejemplo, imagina que el día en que te fue tan bien aquella entrevista de trabajo que te acabaron contratando, llevabas una camisa amarilla. Seguramente te pones una camisa amarilla, o una prenda de ese mismo color, cada vez que vas a una entrevista de trabajo porque en cierto grado crees que ese gesto reactivará el resultado positivo de antaño. Toda explicación que contenga un "Es que me da buena suerte" seguramente sirve para justificar un acto inconsciente de magia simpática.

Como conclusión, cuando este 23 o 24 de junio te comas la Coca de Sant Joan 2023, recuerda que, de cierta forma, estás haciendo magia simpática. En concreto, estás ingiriendo al Dios Sol. Con cada bocado, formas parte de un ritual pagano y milenario que tiene, como objetivo, garantizar que, después de la noche más corta del año, el Sol vuelva a emerger tras el distante horizonte... al menos, hasta el año que viene.