Todo el mundo que ha circulado por el metro de Barcelona lo tiene claro. Cuando estás en el andén y esperas a que el metro llegue, sea de la línea que sea y de la dirección que sea, habitualmente sabes que te llegará por la izquierda y te adentrarás por el túnel que te queda a mano derecha —a excepción de algunos casos donde el andén se encuentra situado en medio de las dos direcciones, como en la Sagrera, por ejemplo—. Pero no en todas partes funciona así. En Madrid el metro funciona al revés que en Catalunya y desde sus inicios, concretamente desde el 17 de octubre de 1919, cuando se puso en funcionamiento la primera línea entre las estaciones de Puerta del Sol y Cuatro Caminos.

El metro de Madrid se inauguró 5 años antes que en Barcelona, cuando en 1924 entraba en funcionamiento la línea de metro entre Lesseps y Plaça Catalunya

¿Sin embargo, a qué se debe que el metro de Madrid venga de la derecha y se vaya por la izquierda del andén? O, dicho de otra forma, ¿por qué el metro de Madrid circula por la izquierda y no por la derecha, como lo hace el de Barcelona?


¿Por qué el metro de Madrid circula por la izquierda?

Por lo visto, el motivo no deja de ser ningún otro qué histórico, no es ningún error de ingenieros o de los arquitectos en la construcción de los trazados o de ningún intento de imitación de la normativa de Inglaterra. Para conocer los verdaderos motivos, nos tenemos que remontar a la época de los carros y de los carruajes, cuando los cocheros que llevaban las riendas lo hacían con la mano izquierda y utilizaban la derecha para el látigo. Si el animal no seguía la dirección correcta, lo golpeaban indicando así el sentido de la dirección que tenía que seguir, hecho que significaba que si los carruajes circulaban por el carril derecho, el látigo podía golpear a los peatones. Por este motivo, las direcciones de toda Europa funcionan a la inversa de lo que conocemos en Catalunya, donde la gran mayoría todavía circula por la izquierda.

Influenciados por este funcionamiento en este inicio histórico de lo que conocemos como transporte, los arquitectos e ingenieros que diseñaron los trazados iniciales del metro de Madrid, Miguel Otamendi, Carlos Mendoza y Antonio González, optaron por situar los convoyes por la izquierda como se hacía por toda Europa en superficie y, por lo tanto, también en el subsuelo. Más adelante, sin embargo, en abril de 1924 se estableció que los carruajes y peatones tenían que circular por la derecha, pero el metro de Madrid ya estaba construido y en funcionamiento y era muy costoso modificar los trazados que se habían establecido en un inicio.

El metro de Madrid es la quinta red del mundo en número de estaciones, detrás de Londres, Nueva York, Shanghái y París

Imagen de la parada de Plaza España / Foto: David Monje - Unsplash

Un breve repaso de la historia del primer metro del estado español

Desde 1919 hasta el 2022 han pasado más de 100 años, concretamente 103. Unos años que han servido para construir y ampliar una red a lo largo del subsuelo madrileño que hoy día conecta a 12 municipios de la Comunidad de Madrid en que los habitantes pueden encontrar una boca de metro a menos de 600 metros de su domicilio. Un hecho posible gracias a la ampliación de una red que se ha expandido por toda la comunidad, pasando de los 3'5 km iniciales que tenía el primer tramo construido, a los prácticamente 300 kilómetros que tiene hoy en día el metro madrileño, concretamente 294 km.

Como curiosidad, el metro de Madrid cuenta con más escaleras mecánicas que el metro de Londres, París y Nueva York juntos; 1.712

En su conjunto, el metro de Madrid tiene 302 estaciones, circulan en hora punta 326 trenes a la vez, dispone de 6.977 empleados y es el operador con más número de viajeros del estado, con una cifra que se sitúa en 349,8 millones de viajes en el 2020.

¿Cómo funciona el metro de Madrid?

Chamberí, la estación fantasma

A diferencia de la red de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) que gestiona el transporte de la capital catalana y que no dispone de ningún museo o espacio de uso público destinado a la exposición de antiguos convoyes, elementos o estructuras antiguas de la red de metro o bus urbano de Barcelona, Madrid sí que dispone de una serie de museos que muestran la historia de su patrimonio. Con el nombre de Museos de metro, Madrid agrupa el conjunto de espacios suburbanos que invita al visitante a descubrir la historia de este medio de transporte revolucionario para la ciudad en aquel 1919. Museos del metro consta de tres espacios diseñados por el arquitecto Antonio Palacios; la Nave de Motores, el vestíbulo de Pacífico y la estación de Chamberí.

Pero si hace cosa de unos meses os explicábamos las estaciones fantasma del metro de Barcelona, en Madrid también tienen una y visitable. Y es que entrar a la estación de Chamberí, integrada dentro de la primera línea de metro inaugurada en Madrid, es adentrarse en los años 50 o 60. De hecho, fue a principios de los 60, cuando la compañía metropolitana decidió aumentar la longitud de los trenes y, por la imposibilidad de alargar esta estación, se vio obligada a clausurarla. El cierre definitivo fue en mayo de 1966 y ahora, con reservas vía online, se organizan visitas para poder visitarla.