Veintiséis días en el mar y solo 45 supervivientes de los 128 ocupantes que habrían iniciado el viaje. Una nueva tragedia en la ruta atlántica hacia las Canarias ha dejado más de 80 muertos y desaparecidos, entre ellos un bebé, después de que Salvamento Marítimo localizara este miércoles una patera que llevaba casi cuatro semanas navegando a la deriva después de haber salido de Gambia. Según han confirmado a la agencia EFE, la embarcación fue detectada durante la tarde del miércoles por un avión de Salvamento Marítimo a unos 120 kilómetros al sur de Gran Canaria. La Guardamar Urania llegó hasta la patera hacia la medianoche y encontró a 45 personas con vida y cinco cadáveres. El resto de los ocupantes que habrían iniciado la travesía no estaban a bordo. Si se confirma que la patera salió con 128 personas, como indican los datos facilitados por la Guardia Civil a la ONG Caminando Fronteras y el relato de los supervivientes, 83 personas habrían muerto durante el viaje: los cinco cuerpos encontrados en la embarcación y 78 personas desaparecidas en el mar.
Salió de Gambia el 7 de agosto
La identificación de la patera ha sido posible gracias a las inscripciones que conserva en el casco. La Guardia Civil ha comunicado a Caminando Fronteras que coinciden con las de una embarcación de la que la organización tenía constancia de que había salido el 7 de agosto de Gambia con 128 ocupantes. Entre ellos había al menos cuatro mujeres y un bebé. El relato coincide con lo que los supervivientes han explicado posteriormente a los equipos de Cruz Roja que los han asistido después de desembarcar en el muelle de Arguineguín. Según sus testimonios, habían iniciado el viaje con más de un centenar de personas, pero muchas fueron muriendo a lo largo de las casi cuatro semanas que pasaron en el mar. El balance definitivo, por lo tanto, todavía deberá ser reconstruido a partir de los testimonios de los supervivientes y de los datos de las organizaciones que siguen las embarcaciones desaparecidas en la ruta atlántica.
Cinco cadáveres se han tenido que quedar en la patera
Las condiciones en que se ha producido el rescate dan una idea de la extrema dureza de la situación. Los equipos de Salvamento Marítimo no han podido recuperar los cinco cadáveres que continuaban dentro del cayuco a causa del mal estado de la mar. Los supervivientes han sido trasladados hasta Gran Canaria y desembarcados en Arguineguín, donde han recibido asistencia sanitaria y humanitaria. La duración de la travesía —26 días desde que salieron de Gambia hasta que fueron localizados— es excepcional incluso en una ruta en que las embarcaciones pueden pasar muchos días en alta mar cuando sufren problemas de navegación, se agotan el combustible, el agua o los alimentos o son arrastradas por las corrientes atlánticas.
Una ruta con menos llegadas, pero más mortal
La tragedia vuelve a poner el foco sobre la ruta canaria, considerada desde hace años una de las vías migratorias más peligrosas del mundo. Las embarcaciones parten principalmente de las costas de Senegal, Gambia, Mauritania y otros puntos del África occidental para intentar llegar al archipiélago después de recorrer cientos de kilómetros por el Atlántico.
Y los datos de este 2026 muestran que llegan menos embarcaciones, pero el riesgo de morir durante la travesía ha aumentado. Según el último balance de Caminando Fronteras, 1.317 personas murieron o desaparecieron intentando llegar a las costas españolas solo entre enero y mayo de 2026, entre ellas 142 mujeres y 129 menores. La ruta atlántica hacia las Canarias acumulaba 635 víctimas en estos cinco primeros meses.
La organización advertía, además, que las llegadas habían disminuido un 72%, pero que la mortalidad había crecido proporcionalmente: mientras que en 2025 morían aproximadamente 14 personas por cada 100 que conseguían llegar, este 2026 la proporción había aumentado hasta 21 muertos por cada 100 llegadas. El cayuco rescatado esta madrugada concentra esta mortalidad en una sola embarcación: 128 personas emprendieron el viaje desde Gambia y, 26 días después, solo 45 han podido explicar qué pasó en medio del Atlántico.