La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha comparecido este martes en la comisión de Defensa del Congreso de los Diputados para explicar la respuesta de su departamento ministerial a la crisis migratoria de Ceuta que empezó con la entrada masiva de 72.000 migrantes a través de la frontera con Marruecos el pasado 30 y 31 de julio. Ante los diputados, la intervención de la titular de Defensa ha sido, sorprendentemente, solo en gran parte en castellano, ya que ha empleado el catalán cuando ha respondido a las preguntas del diputado de Junts, Isidre Gavín.
"Yo no he dicho aquí que no pasa nada, pasan muchas cosas. Y los ceutíes lo pasan muy mal", ha reconocido la ministra, cuando ha cambiado al catalán en medio de su intervención, al diputado independentista, que ha cuestionado su actuación ante la crisis, como también del gobierno español en general. "Yo he dicho esto", ha afirmado, por lo tanto, "no diga que yo he dicho aquí que no pasa nada. Claro que he dicho (sic). O sea que no diga que yo he dicho aquí que no pasa nada", ha insistido en decir, siguiendo en catalán. "Claro que pasa. Pasa, y mucho. Y tenemos que ser solidarios, y tenemos que ser solidarios todos. Aquí...", y hasta aquí ha acabado la intervención en catalán de la ministra, que ha seguido ya en castellano para acabar la comparecencia ante los diputados.
Aunque, aparentemente, sea una sorpresa, tampoco lo es tanto, si tenemos en cuenta la historia de la ministra. Aunque nació en León en el año 1956, a los doce años se trasladó, junto con su familia, hacia Barcelona, donde más tarde estudiaría la carrera de Derecho en la Universitat de Barcelona. En el año 1981, con 23 años, ingresó en la carrera judicial como la número uno de su promoción y se convirtió en la cuarta mujer juez en España. Su carrera profesional también empezó en Catalunya, donde fue jueza en Balaguer y Sant Feliu de Llobregat.
Presidenta de la Audiencia de Barcelona
Más tarde, después de también ejercer como jueza en Bilbao, se convirtió, a 34 años, en la primera mujer en presidir una audiencia provincial. Concretamente, fue magistrada de la Audiencia de Barcelona. Durante los años en los cuales presidió la institución, formó parte del caso Banca Catalana, por el cual el entonces president de la Generalitat, Jordi Pujol, fue investigado por una querella contra los exdirectivos de la entidad en 1984 por apropiación indebida, falsedad documental y maquinación para alterar precios. En el año 1986, sin embargo, su querella fue desestimada.
Años más tarde, la ministra ha exhibido este martes su dominio de la lengua catalana, que aprendió mientras estudiaba en Catalunya, en una demostración en público poco habitual.
