La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha comparecido este martes en la comisión de Defensa del Congreso de los Diputados para explicar la situación derivada de la crisis migratoria de Ceuta, iniciada el pasado 30 de julio, y ha garantizado que el Estado actuará con "firmeza" ante cualquier vulneración de la soberanía española. "Ceuta y Melilla son españolísimas", ha proclamado Robles, que ha querido dejar claro que "Ceuta y Melilla son España, que nadie lo ponga en duda".
La ministra ha advertido que cualquier "agresión o intento de agresión" contra las dos ciudades autónomas es una agresión contra el conjunto del Estado. "Nuestra soberanía e integridad territorial son intocables", ha señalado. Robles ha reivindicado, a la vez, Ceuta y Melilla como un ejemplo de "convivencia y respeto entre religiones" y ha expresado su "orgullo" por los servidores públicos que han intervenido en la crisis, entre los que ha citado la Policía Nacional, la Guardia Civil, las Fuerzas Armadas y el CNI. En su intervención, la titular de Defensa también ha pedido disculpas a los ciudadanos de Ceuta que se hayan podido sentir "abandonados" por el Estado. "Les quiero decir que no estarán abandonados", ha asegurado. Robles ha explicado que el Gobierno trabaja en el diseño de nuevas balizas para reforzar el espigón fronterizo y que también está negociando con la Unión Europea un incremento de la participación comunitaria a través de Frontex, del reglamento de crisis y de otros mecanismos comunitarios.
"Garantizar la legalidad constitucional"
Robles ha hecho referencia también al balance de víctimas provocado por la crisis. "Más de 100 personas muertas en la frontera y en el mar", ha señalado, advirtiendo que todavía no se dispone de un número exacto de muertos. La ministra ha defendido que hay que garantizar "la legalidad dentro del marco constitucional" y el respeto a los compromisos asumidos por España en materia de derechos humanos. En este sentido, ha reivindicado la necesidad de una política migratoria europea que permita gestionar las fronteras de manera eficaz a la vez que proteja los derechos de los migrantes, especialmente "el derecho a la vida y su dignidad". Robles ha advertido que las personas migrantes no pueden ser utilizadas por "radicales o terroristas".
La ministra ha situado la crisis de Ceuta en el contexto de las llamadas guerras híbridas, que, según ha explicado, incorporan cada vez más el uso de personas como instrumento de desestabilización. Las redes sociales tienen, según Robles, un papel "esencial", ya que permiten movilizar rápidamente a miles de personas mediante grupos y sistemas de comunicación encriptados. Esta nueva realidad, ha apuntado, dificulta enormemente la capacidad de respuesta de las autoridades. Robles ha defendido que intentar detener físicamente una avalancha de estas dimensiones mediante el uso de la fuerza, material antidisturbios u otros medios armados podría haber provocado una tragedia aún mayor. "El número de muertos sería incontable", ha advertido.
Tres fases de la crisis
La ministra ha expuesto en el Congreso las conclusiones del informe del Estado Mayor de la Defensa sobre los hechos. El documento divide la crisis en tres fases. La primera, denominada "migración concentrada", se extendería desde la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio hasta la mañana del 30 de julio. Según Robles, durante este periodo se preparó y ejecutó un cruce por mar que inicialmente debía movilizar a cientos de migrantes y que posteriormente se convirtió en un movimiento de miles de personas. La ministra ha apuntado a un "efecto llamada" derivado de una interpretación que ha calificado de "interesada" de la sentencia del Supremo.
En esta primera fase, los servicios de inteligencia detectaron una intensa actividad en grupos de Facebook creados anteriormente con el fin de facilitar el cruce hacia Ceuta. En estos espacios, según el informe expuesto por Robles, se compartían instrucciones e información sobre el material necesario y sobre cómo efectuar el trayecto. La segunda fase es la del "asalto masivo", que comienza a las once de la mañana del 30 de julio. Miles de personas intentaron cruzar la frontera aprovechando una "ventana de oportunidad" y, según la ministra, la inmensa mayoría no estaban inicialmente preparadas para hacerlo. La movilización se produjo con una sensación de urgencia y a partir de la información que circulaba entre los migrantes.
La tercera fase corresponde al retorno a Marruecos, que comenzó con el ocaso del mismo 30 de julio. Según Robles, el elevado número de personas concentradas en Ceuta evidenció que la situación era "difícilmente sostenible". En este contexto, también se detectaron amenazas contra musulmanes ceutíes y contra infraestructuras de la ciudad, incluida la red eléctrica. El informe de Defensa apunta que el asalto masivo se produjo, en buena parte, por una "autogestión de individuos" que se sintieron atraídos espontáneamente hacia el perímetro fronterizo por las oportunidades que se generaban y por la información transmitida a través de las redes sociales.
"De la crisis hay que aprender lecciones"
Robles ha defendido la necesidad de extraer conclusiones de lo que pasó y preparar mejor al Estado y a la Unión Europea para afrontar futuras crisis. "De esta crisis hay que extraer lecciones y aprender", ha afirmado durante la comparecencia.
La ministra ha advertido, sin embargo, que todavía hay muchas cuestiones por aclarar. "No nos engañemos, muchas cuestiones tardarán tiempo en saberse, otras no llegaremos a conocerlas", ha señalado. En este sentido, ha apuntado a la posible intervención de "actores interesados" que podrían haber utilizado o estar utilizando la crisis con fines de desestabilización, no solo de España sino también de la Unión Europea. Por ello, Robles ha reclamado que Bruselas asuma un papel más activo ante este tipo de crisis y refuerce la lucha contra las mafias que operan alrededor de los movimientos migratorios.
La ministra ha defendido que, en el ámbito operativo, las Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia y el CNI actuaron dentro de sus competencias y compartieron la información con la Delegación del Govern y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a pesar de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, asegurara que nadie les avisó. "Lo que pasó el pasado 30 de julio no puede volver a suceder", ha concluido Robles, que ha situado la crisis de Ceuta como un aviso sobre la necesidad de reforzar la coordinación estatal y europea ante futuras situaciones de presión migratoria y posibles estrategias de desestabilización.