Fernando Martínez fue el mano derecha del secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernad, hasta que hace dos años abandonó este sindicato a causa de las múltiples irregularidades que había ido detectando. Fue entonces a la Fiscalía de delitos económicos y llevó tres bloques de información contra la entidad. "Fui testigo presencial de muchos años de corrupción y tráfico de influencias", asegura a El Nacional.
En el primero había varias querellas y más de 60 correos electrónicos con asuntos internos de Manos Limpias. En el segundo, aportó pruebas que demostraban que Manos Limpias estafó a los afectados del caso Afinsa, relativo a una estafa filatélica, y en el que habría un presunto delito de apropiación indebida. Y en el tercero, está toda la documentación que lleva a investigar una presunta financiación ilegal del sindicato a partir de las fianzas de las querellas sin justificar.
Entre las diferentes líneas de investigación está el origen del dinero de las fianzas que se pagaban para presentar las querellas y que una vez devueltas no constaban en la contabilidad del sindicato. De hecho, tampoco constaban los orígenes del dinero a la hora de depositarlos en los juzgados. En uno de los casos en los que Manos Limpias estaba personado, consta una fianza de 25.000 euros al juzgado central de instrucción número 1 de la Audiencia Nacional. Pero ni se sabe de dónde sale el dinero de las finanzas ni después del juicio éstas entran en las cuentas de Manos Limpias.
Llega Virginia
El origen de las irregularidades se sitúa en la llegada de la abogada Virginia López-Negrete al sindicato, según explica el confidente a El Nacional. Empieza un "periodo de extorsión y manipulación", asegura. "No teníamos ni un duro. Teníamos que pagar el coche, el menú, las fotocopias... Nos manteníamos a duras penas", y Virginia López-Negrete llevó al sindicato, según la exmano derecha de Bernad, a un "fraude procesal". Pretendía reabrir un caso cerrado definitivamente y hacer pagar a los afectados. Es el caso Afinsa, la estafa filatélica que afectó a 150.000 clientes. La abogada pretendía convencerlos de que todavía había opciones de recurrir y pedía a los afectados varias cantidades de dinero para empezar los trámites judiciales.
A partir de aquí, empezaron las irregularidades y "la decadencia", según Fernando Martínez. Virgínia López-Negrete y Miguel Bernad supuestamente cobraron y se repartió el dinero. Se quedaron 110.000 euros, los ingresaron en cuentas de Valladolid, y después ingresaron en sus cuentas 50.000 euros.
Caso Nóos
"Se ha hablado sólo de una pequeña parte de lo que afecta al caso Nóos", explica el confidente. Confirma que se planteó a la defensa de la Infanta Cristina retirar la acusación popular que la llevaba a juicio a cambio de 3 millones de euros. Pero antes incluso de acusar a la Infanta, Virginia López-Negrete se reunió varias veces con el juez José Castro y el fiscal Pedro Horrach, entrando en un juego peligroso "de tráfico de influencias", según apunta Fernando Martínez.
Desde el principio estuvieron buscando "aproximaciones hacia la otra parte" e intentaron hablar directamente con la Casa Real, justo cuando el caso despuntaba y sólo estaba la presunta implicación del marido de la Infanta Cristina de Borbón, Iñaki Urdangarin.
Presuntos chantajes
Miguel Bernad se movía entre los círculos de poder. "Estaba en un universo muy grande de soborno y extorsión", afirma el confidente, aunque no se pensaba que acabara en la prisión. "Nunca me llegué a pensar que acabara detenido", ha añadido.
Entre las maniobras extorsionadoras que se investigan están los diversos avisos que Bernad hacía a políticos que estaban siendo investigados por la policía o algunos jueces. También se analizan reuniones, llamadas y conversaciones con importantes grupos inmobiliarios y de comunicación.
La connivencia de Bernad con Ausbanc, negocio jurídico dedicado a clientes bancarios y ahora también acusado de extorsión, era por necesidad o conveniencia. Se necesitaban. El confidente explica que Ausbanc podía extorsionar a bancos, pero primero necesitaba una querella o denuncia, y de ello se ocupaba ManosLimpias. Amenazaron con interponer una querella al BBVA "y eso fue su muerte", porque a partir de aquí los hechos se precipitaron. La investigación que hacía más de un año que estaba en marcha sobre el sindicato aceleró el paso hasta la detención de Miguel Bernad, según Martínez.
Entre las pruebas clave con las cuales ha trabajado la Fiscalía está el certificado de un procurador que ingresa 500 euros como cuota de asociado al sindicato. Pero ni consta como socio ni las fechas ligan, ya que son cuotas del 2014, con fecha de abril del 2015 y que no se entregan hasta el 2016.
El mano derecha de Bernad también ha identificado movimientos extraños de Virgínia López-Negrete. Sólo llegar vieron que hacía chantaje a una empresa de seguridad que la había echado. Le pedía 7.000 euros al mes. Utilizaba todos los papeles oficiales para asediarlos y conseguir un sueldo libre de impuestos como servicios jurídicos de la empresa de seguridad.
Un falso Fiscal General del Estado
"Bernad se dejó querer y buscaba relaciones con toda una estructura que acabó representando un tráfico de influencias". "Se creía que era el Fiscal General del Estado" y que sin él muchas presuntas irregularidades no saldrían nunca a la luz, explica el confidente. En este universo en el que se movía el cerebro de Manos Limpias buscó un encuentro con el pequeño Nicolás, para tratar de hacer vínculos con la Casa Real.
Bernad protegía todos los movimientos de Virginia López-Negrete, que entró a la entidad directamente por la cúpula y que ha acabado siendo una abogada a sueldo del sindicato.
Hace más de un año que empezó la investigación y hasta ayer mismo el confidente estuvo aportando documentación a la Fiscalía. Como dice él a El Nacional: "Eso no ha hecho nada más que empezar".
