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Mireia Bofill tenía 32 años cuando, con un grupo de amigas —que se reunían para hablar de todo y tomar conciencia de las discriminaciones— participó en las Primeres Jornades Catalanes de la Dona de 1976, en el Paraninfo de la Universitat de Barcelona, que fue multitudinaria e histórica porque allí nació un movimiento social y político. Ahora, con 82 años, Bofill, como miembro de la Xarxa Feminista y de Ca la Dona, ha presentado las jornadas Feminismes en Revolta: 1976-2026…, que se celebrarán los días 12, 13 y 14 de junio de 2026 en el recinto Fabra i Coats de Barcelona.

Bofill, junto con Natàlia Càmara, del grupo La SAL (Suport i Autonomia Lesbofeminista), y Sílvia Aldavert, directora de la Associació de Drets Sexuals i Reproductius, han detallado la programación de las jornadas de este año, en las que se conmemorará el 50 aniversario de las Primeres Jornades Catalanes de la Dona (1976). Será un espacio de reflexión, movilización y celebración de la lucha feminista, con un programa que incluye 140 actividades entre debates, talleres, mesas redondas, exposiciones, performances y proyecciones audiovisuales. Será un espacio enriquecido por 175 colectivos.

Natàlia Càmara del grup La SAL (Suport i Autonomia Lesbofeminista), Mireia Bofill, de Ca la Dona y la Xarxa Feminista, y Sílvia Aldavert directora de la Associació de Drets Sexuals i Reproductius, en la presentación de las jornadas. / Foto: Ca la Dona

 

Desde 1976 se han hecho jornadas de la mujer en nuestro país cada diez años. En las jornadas de 2026, las entidades manifiestan que hay “un reto urgente: hacer frente al retroceso de derechos que amenaza las conquistas feministas a nivel global y local”. Las organizadoras aseguran que “en un contexto de crecimiento de la extrema derecha, la LGTBIQ+fobia y las políticas antifeministas, el movimiento feminista catalán se moviliza para unir fuerzas, tejer alianzas y reafirmar su capacidad de transformación social”.

Ponentes en las Jornades Feministes a Catalunya de 1996. / Foto: Llum Quiñonero / Centre de Documentació de Ca la Dona

Quitar capas de discriminación

En las jornadas de hace medio siglo, Mireia Bofill, traductora de profesión ahora jubilada, se apuntó a la ponencia de discriminación salarial. “En estos 50 años hemos visto cómo han ido cambiando leyes, pero debajo continúa el sistema patriarcal, sutilmente continúa discriminando a las mujeres”, afirma Bofill a ElNacional.cat al ser preguntada si actualmente, con todos los avances, tienen sentido las jornadas como las de hace cincuenta años. “Sí que tienen sentido 50 años después”, añade la activista.

Bofill recuerda que cuando se hicieron las jornadas de la mujer, todavía estaba prohibido el derecho de reunión de más de cinpersonas: “Había gente en la cárcel por ello”. El primer cobijo para celebrarlas fue presentarse con una ONG del Colegio de Ingenieros, donde Bofill recuerda el papel de Laura Tremosa, la primera mujer catalana y la segunda española que obtuvo el título de ingeniera industrial y activista del PSUC. Un año antes, en 1975, se había celebrado la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, en México, donde Naciones Unidas instaba a los gobiernos a promover la igualdad de género. Al pasar de 400 a 4.000 mujeres inscritas, el rector de la UB, Fabià Estapé, cedió el Paraninfo, recuerda la abogada Magda Oranich en su nuevo libro de memorias Totes les batalles.

Meses después de la muerte de Franco, la mujer continuaba siendo una posesión, primero del padre y después del marido. “Las escalas salariales eran discriminatorias, y cuando te casabas, la empresa, que ocupaba a las mujeres, te daba un pequeño dote, pero no te reservaba el puesto de trabajo”, explica Bofill. En Poblenou, donde se harán las jornadas, había gran parte de las fábricas textiles, la mayoría ocupadas por mujeres, recuerda Bofill.

Los avances fueron lentos. La ley del divorcio no llegó al Estado español hasta 1981. “Hasta la ley del divorcio había muchos problemas de filiación. Las madres separadas no podían inscribir a sus hijos de nuevas parejas. Era complicadísimo y había algún caso en que, muerto el padre, el hijo quedaba huérfano, aunque no lo era”. 

Actualmente, con la mayoría de las leyes que obligan a la igualdad de sexos, aún hay asignaturas pendientes en la sociedad, según los colectivos feministas. “Continúa un sistema de dominación, de violencias contra las mujeres. Un sistema que solo quiere que ganen dinero unos pocos, donde no se valoren los cuidados.  Quitas una capa de discriminación y hay otra”, declara Bofill, que plantea un reto: “Hay que organizarnos de otra manera”.

Ocho ejes de debate

Para debatir hitos pendientes, en las jornadas hay ocho ejes temáticos “vertebradores y transversales” en la lucha feminista: violencias, cuidados, educación, memoria, disidencias, salud, antimilitarismo, organización política.

Por ejemplo, en el de violencias, con el título La noche es nuestra, ninguna agresión sin respuesta, cántico de las manifestaciones feministas, se indica que se tratarán reivindicaciones contra la represión sufrida por parte de los cuerpos policiales, las prisiones de mujeres o del Patronato de Protección a la Mujer, así como las estrategias feministas de resistencia y solidaridad. Y se añade: “También pensaremos cómo, desde el feminismo, podemos combatir la cultura de la impunidad hacia el machismo y el antifeminismo que impera en todos los ámbitos de la sociedad, también en las izquierdas”. Se precisa que dentro de este bloque hay 13 actividades sobre violencias machistas y 9 sobre la lucha contra la represión.

La riqueza es compartir experiencias. Por ejemplo, Bofill avanza que un grupo de mujeres veteranas también se ha convocado para hablar: “Nos hacemos viejas y tenemos unas necesidades específicas”, manifiesta con sinceridad y sin olvidar el lema “Juntas somos más fuertes”.

Las jornadas están abiertas a todas las mujeres. Se pueden hacer inscripciones, básicamente porque en algunas actividades hay un límite de aforo y servicios; como, por ejemplo, para la paella colectiva hay que inscribirse, avisa con humor Bofill.

Cartel de las Jornadas de Feminismos 1976-2026

Una exposición itinerante

Paralelamente, con motivo de los 50 años de las Jornadas Catalanas de la Mujer, la Diputación de Barcelona ha inaugurado en el Espai Francesca Bonnemaison, la Bonne, una exposición itinerante que recupera la memoria y el legado de este certamen, que se califica de “un punto de inflexión en la mejora de la vida colectiva y en la lucha por los derechos de las mujeres”.

Se informa de la muestra Jornades Catalanes de la Dona. Maig del 1976 ofrece una mirada a los antecedentes, el desarrollo y el impacto de las Jornadas, que se celebraron del 27 al 30 de mayo de 1976, reuniendo en el Paraninfo de la Universitat de Barcelona a más de 3.000 mujeres que debatieron sobre trabajo, educación, política o sexualidad después de décadas de silencio forzado por la dictadura franquista. La exposición se podrá visitar en la Bonne hasta el 25 de junio y también se expondrá en otros espacios como la Fabra i Coats y, a partir de febrero de 2027, por la demarcación.

Participantes en las Jornades Catalanes de la Dona de 1976, con una actriz fregando el suelo. / Foto: Pilar Aymerich