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León XVI ha pronunciado este sábado desde el Palacio Real de Madrid su primer discurso en territorio español en el marco de su viaje que lo llevará a Barcelona entre los días 9 y 11 de junio, la próxima semana. En sus primeras palabras ante los reyes de España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, y otras autoridades políticas y eclesiásticas, el Papa ha pedido dejar de lado la polarización y la división apostando por el diálogo. El Papa también ha agradecido la fidelidad de España al "multilateralismo" y ha rechazado los enfoques identitarios, acercándose a la posición del Gobierno con la inmigración, en un contexto político marcado por el rechazo de la oposición a la regularización extraordinaria aprobada por el ejecutivo de Sánchez, que ha contrapuesto con la llamada "prioridad nacional". 

"Vengo ante ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes en el Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las diferentes fuerzas de esta nación", ha expresado el pontífice. Robert Prevost también ha pedido "abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de vuestra historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad". En sus palabras, la historia de España demuestra que el encuentro entre personas diferentes "genera estabilidad y prosperidad". El pontífice ha afirmado que llega a España para alentar una "reconciliación y cooperación más profunda entre las diferentes fuerzas" de un país al que ha pedido "abandonar las narrativas divisivas y polarizantes".

 

El ejemplo de la historia de España

Durante su discurso, León XIV ha pedido huir de los enfoques identitarios, que parecen "aclararlo todo", pero que solo crean "fantasmas y enemigos". Y, como ejemplo, ha recordado "el espacio de contacto, conversación y diálogo" que existió en España entre cristianos, musulmanes y judíos. A su parecer, "el mensaje de paz, en estos tiempos, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador", pero "encuentra acogida en quienes no se cierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad". 

Sobre las narrativas divisivas, el papa también ha puesto énfasis en la responsabilidad que tienen las nuevas tecnologías, en el interior de las cuales "los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte". Ante esto, el papa ha planteado que quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales den "un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, las comunidades locales y la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural". En este sentido, ha ejemplificado la mediación cultural con "la presencia del islam en la península Ibérica", un momento en el que "se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos", y ha citado la Escuela de Traductores de Alfonso X y el hecho de que ciudades como Córdoba o Toledo "se convirtieron en lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes".

Defensa del multilateralismo

Robert Prevost ha concluido su discurso agradeciendo a España "su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos", ante la posición del Gobierno con los conflictos abiertos en la Franja de Gaza o Irán, aunque no los ha citado explícitamente. León XIV también ha animado al país a "cultivar también en su interior el diálogo y la amistad social" y ha alentado a las autoridades del país "a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana".

El discurso de Felipe VI

Antes de su discurso, el rey de España, Felipe VI, ha tomado la palabra para dar la bienvenida al estado al Santo Padre en un discurso en el que ha indicado que "el dolor causado por los casos de abusos" en el seno de la Iglesia son el contraste más grande hacia la "enorme labor social" de esta institución. Sin embargo, ha reconocido la "claridad y firmeza" de León XIV ante estos hechos, aspectos que ha considerado esenciales para el proceso sanador y de reparación del dolor provocado. El monarca ha elogiado al papa matemático y su visión de hombre de espíritu y de ciencia, características clave cuando se ven abolidas muchas referencias tradicionales y se corre el riesgo de creer erróneamente "que todo vale, todo es admisible, negociable y justificable".

"Y no es así. La dignidad de la persona, los derechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacional deben seguir siendo nuestros números primos. Porque en ellos, en las múltiples combinaciones, está la aritmética de la libertad, la igualdad y la justicia; la que suma y multiplica, la que resta y divide", ha añadido. La voz del papa, ha subrayado el rey, es fuente de inspiración para 1.400 millones de católicos, pero "resuena por el contenido ético mucho más allá, en todas las conciencias". Felipe también ha aludido a Magnifica humanitas, la primera encíclica del Santo Padre, que ha descrito como un "texto humanista" donde se deja claro que esta nueva tecnología "debe ser un instrumento en manos de todos que beneficie a todas las sociedades".

Finalmente, ha indicado que León XIV llega "a un país donde está una parte de vuestras raíces. Os recibe un pueblo al que conocéis bien: vital y con carácter, solidario y tolerante; también creativo y cosmopolita", ha señalado el rey español, que también ha destacado que la fe católica está "arraigada" en el país. Según ha dicho, es la base de la historia, la cultura, las tradiciones y las festividades de los españoles. 

Recibimiento en el Palacio Real

El papa León XIV ha llegado a la plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid en un coche negro escoltado por un escuadrón de miembros de la Guardia Real a caballo. En el centro de la plaza estaban los reyes Felipe y Letizia, que ya lo habían recibido en su aterrizaje en Barajas. Una vez allí, el Papa ha saludado a la princesa Leonor y a la infanta Sofía y ha presenciado una salva de 21 cañonazos, máxima distinción militar reservada a los jefes de Estado, mientras se interpretaban los himnos nacionales de la Ciudad del Vaticano y de España.

Antes de los discursos, los reyes han mantenido un encuentro con el Papa en el conocido como Salón de Gasparini y después han ido a saludar a las autoridades presentes en el Salón del Trono. Las intervenciones se han pronunciado ante unos 250 invitados en el Salón de Columnas, donde había representantes políticos, institucionales y diplomáticos, entre los que también el president de la Generalitat, Salvador Illa.