León XIV ha dedicado su primera encíclica, Magnifica Humanitas, a uno de los grandes debates del momento: el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad. El papa no se presenta como un enemigo de la tecnología, pero sí que lanza una advertencia clara sobre los riesgos de un progreso que avanza más rápidamente que la capacidad de controlarlo democráticamente. Ante el rápido avance de esta tecnología, León XVI ha hecho este lunes, durante la presentación de la encíclica, un llamamiento a "desarmar" la IA de "las lógicas que la transforman en dominio, exclusión y muerte", ya que la IA "está cambiando muchos aspectos de nuestra vida" y está "también cambiando fuertemente la manera como se están llevando a cabo los conflictos".
"Pido a todos que detengan la construcción de la enésima Babel", escribe el pontífice, que sitúa a la humanidad ante una encrucijada: aceptar una transformación dirigida por otros o decidir colectivamente qué papel quiere ocupar en este cambio. El texto pone el foco sobre todo en la concentración del poder tecnológico en manos de grandes empresas privadas, a menudo con más recursos y capacidad de influencia que muchos gobiernos.
León XIV reclama preguntarse "con realismo quién detenta hoy este poder y hacia qué fines lo orienta", y alerta que el control de las plataformas digitales no es neutral. Según el papa, "quien controla las plataformas digitales y los medios de comunicación posee una notable capacidad de incidir en el imaginario colectivo y de presentar como deseable una determinada visión de la realidad". El papa ha añadido que la Iglesia "hace mucho tiempo comprometida con el desarme nuclear, como un servicio a la paz y a la dignidad de la familia humana" y que, del mismo modo, "la inteligencia artificial actual exige desarme", porque "al igual que la energía nuclear, debe estar al servicio de todos y del bien común". A su parecer, "las decisiones sobre tecnología nunca deben estar desvinculadas de la conciencia y la responsabilidad".
Pide perdón por el retraso de la Iglesia en condenar la esclavitud
Ante el avance de lo que se ha descrito como la "cuarta revolución industrial", el pontífice destaca la importancia de proteger la dignidad y el valor del trabajo porque las nuevas formas de trabajar no son necesariamente mejores, ya que la tecnología puede descalificar a los trabajadores. También considera que la IA puede generar nuevas formas de esclavitud y pide que esta se considere "una grave violación de la dignidad humana" porque "no reaccionar con firmeza y tolerar de cualquier manera estas prácticas significa, en cierta manera, hacerse cómplice hoy de las culpas cometidas ayer, cuando la esclavitud se justificaba o se silenciaba".
Sobre esto, León XIV admite que no se puede "negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud". "Hubo que esperar hasta el siglo XIX para encontrar una condena formal, absoluta y universal de la esclavitud, en particular con León XIII", recuerda. "Es inevitable sentir un dolor profundo al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una, amadas infinitamente por el Señor. Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón", escribe el pontífice.
También en este documento, el papa lamenta que, respecto a los abusos, la Iglesia no ha sido transparente. "Hemos sido testigos, con vergüenza, del arduo descubrimiento de verdades dolorosas incluso sobre miembros de la Iglesia y sobre realidades eclesiales", asegura. Sin embargo, valora el trabajo de "algunos periodistas comprometidos con la verdad" que "han tenido un papel fundamental a la hora de sacar a la luz injusticias y abusos". "La vigilancia y la transparencia son, antes que nada, una grave responsabilidad de la propia Iglesia y no debemos esperar que otros nos obliguen a afrontar verdades incómodas sobre nosotros mismos", ha advertido.