“Ahorcada por estar cansada de vivir”. Es la justificación inventada que un juez de Barcelona dio a la muerte de Jenny Kehr, una judía alemana que se quitó la vida en la desaparecida prisión de mujeres de Les Corts de Barcelona el 11 de diciembre de 1942, la víspera de ser expulsada a Francia, ocupada por la Alemania nazi. “¿Cansada de vivir? ¡Una mujer valerosa, fuerte y vital como Jenny!”, se exclama la investigadora Rosa Sala Rose, que sacó del anonimato la trayectoria personal de Jenny, cuando tenía 47 años, después de perder a su marido Nathan Richard Kehr, en 1939. Resistió en el campo francés de Gurs, escapó de él y cruzó a pie los Pirineos en pleno invierno junto a Max Regensburger, para después ser detenida por el régimen franquista. Las vicisitudes de Jenny son recopiladas por Sala, junto con las de 22 personas más, en el libro La penúltima frontera: fugitivos del nazismo en Espanya, publicado en 2011. 

La investigadora, ahora empresaria que vive en Berlín, presentó su investigación durante un taller de intercambio archivístico entre Catalunya y el sur de Francia, el pasado 17 de marzo, donde archiveros e investigadores analizaron los fondos documentales que permiten estudiar el fenómeno del exilio en los Pirineos durante el siglo XX.  El Departament de Justicia y Calidad Democrática, a través de la Dirección General de Memoria Democrática y el Memorial Democrático, organizó esta jornada, con la colaboración del Archivo Histórico de Girona, del Departament de los Pirineos Orientales y del Memorial del Campo de Rivesaltes. En esta primera sesión, se habló de los expedientes de frontera del fondo del Gobierno Civil de Girona. Este fondo incluye más de 40.000 expedientes abiertos entre 1940 y 1977 a personas que cruzaban, legal o clandestinamente, la frontera entre Catalunya y Francia y que eran interceptadas por los servicios policiales del régimen franquista.

Memoria Democrática. Jornada archiveros y expedientes de frontera. Departamento de Justicia
Investigadores, en el taller de intercambio sobre los expedientes de frontera, organizado por el Departament de Justicia

Fondos “infrautilizados”

En conversación telefónica con ElNacional.cat, Rosa Sala sostiene que los expedientes de frontera son fondos que todavía están “infrautilizados”. Explica que los usó para contar la historia de 23 personas, pero que podrían ser muchas más. Es un material valioso. La investigadora manifiesta que con estas historias de vida se pudo desmontar ciertos relatos que aseguraban que el franquismo no tubo ninguna colaboración con el Holocausto.

El caso más emblemático es el de Jenny. El 19 de octubre de 1942, el gobernador civil de Lleida, Juan Antonio Cremades Royo, decretó que Jenny y Max fueran conducidos al Campo de Concentración de Miranda de Ebro.  La investigadora descubre que este gobernador civil, miembro supernumerario del Opus Dei, afirma en un comunicado: “Ha entrado en nuestro territorio clandestinamente y se ha dispuesto su expulsión del mismo por ser judía, esperando tenga a bien comunicarme la fecha en que esto se lleve a cabo para la debida constancia y conocimiento a la superioridad”.

Detalla que la mayoría de refugiados judíos estudiados en su libro eran oficialmente arrestados y encarcelados por “paso ilegal de frontera”, es decir, por entrar en territorio español sin los papeles necesarios (que, por otro lado, eran prácticamente imposibles de obtener), pero no por “ser judíos”, como sucedía en la Alemania nazi. El comportamiento del gobernador Cremades fue excepcional y seguramente no el único, hecho que para Sala demuestra que el régimen franquista colaboró con el Holocausto, como mínimo “ocasionalmente”.

No obstante, recuerda que “aunque siempre procuró evitar el establecimiento permanente de comunidades judías en su territorio, la España franquista no promulgó ley ni ningún decreto que determinara la expulsión de ciudadanos extranjeros en virtud de su origen étnico o religioso, ni adoptó los brutales métodos del nacionalsocialismo”. 

Con todo, Sala recuerda que con toda la documentación recopilada por el historiador Josep Calvet, "queda desmentida" la aseveración hecha por Patrik von zur Mühlen en un estudio de 1992 donde, careciendo de documentación relativa a expulsiones de judíos, afirma: No existe el menor indicio de que España participara indirectamente en el Holocausto entregando fugitivos a sus verdugos en virtud de su filiación.

Empatía geográfica

Del encuentro con expertos, Sala destaca cómo ha progresado “la digitalización” de los archivos. Los testimonios de supervivientes del Holocausto han sido una forma directa de explicar la historia a las nuevas generaciones e intentar evitar que sean “seducidos” por relatos negacionistas fomentados por la extrema derecha. “Cada vez quedan menos testimonios del Holocausto vivos”, reconoce Sala.

Para conectar con este nivel emocional de historias de libertad que daban los testimonios directos, la investigadora apuesta por usar los expedientes de frontera con “vínculos geográficos”. Por ejemplo, Jenny estuvo en la prisión desaparecida de les Corts, “donde ahora está El Corte Inglés”; es decir, es un espacio real, cerca de casa, que se puede visitar. “No era el centro de exterminio de Treblinka, pero la llevaron a la prisión por ser judía y la querían devolver a los nazis, donde seguramente sería exterminada”, manifiesta Sala. Añade que, sin que se pueda comparar plenamente, “son escenas que no se alejan mucho de lo que pasa ahora en EE. UU.”, refiriéndose a la detención y deportación de personas migrantes, incluidos menores de edad.

En el relato de la muerte de Jenny en la prisión de mujeres de les Corts, Sala explicó que “el certificado de defunción omite cínicamente lo fundamental: Jenny aparece domiciliada en la calle de Molins núm. 11 de Barcelona, como si fuera su domicilio y cuando en realidad era la dirección de la prisión de mujeres de les Corts”.

Prisión de mujeres de Les Corts de Barcelona (1936-1955). Situada en la c/Joaquim Molins, 11
La prisión de mujeres de Les Corts de Barcelona (1936-1955). Estaba en el número 11 de la calle Joaquim Molins.

La reacción de los familiares

Jenny Kehr fue inhumada en la fosa común del Cementerio de Montjuïc el 17 de diciembre de 1942. En el libro se informa que las dos hijas de Jenny Kehr, Ursula y Marianne, habían conseguido escapar a tiempo a Inglaterra en un transporte para la evacuación de niños. Finalmente, las dos hermanas pudieron reunirse en Nueva York. Ursula y Marianne no se enteraron de la trágica muerte de su madre hasta mediados de 1943. Publicaron una esquela en la revista Aufbau, el órgano de los judíos alemanes emigrados a América: Justo ahora hemos recibido la noticia de que el 11 de diciembre nuestra querida madre Jenny Kehr, nacida Lazarus, partió de nuestro lado en España. Quien la conoció sabe lo que con ella hemos perdido.

La investigadora aportó toda la documentación del periplo vivido por Jenny a las hijas, aunque removió sentimientos. El nieto, Paul E. Breene, es quien facilitó una fotografía de la abuela a la investigadora, que ilustra este reportaje.

Jenny y Nathan Kehr. Judía alemana que se suicida en la prisión de Les Corts, en 1942. Foto: Cortesía Paul Breene
Jenny y Nathan Kehr. / Foto: Archivo Rosa Sala Rose. Foto cortesía de Paul E. Breene

En este sentido, Rosa Sala asegura que “los archivos no son un lugar sagrado” e invita a que se haga “investigación familiar”, tal como hacen en Alemania las terceras generaciones, que buscan la historia y vicisitudes de sus antepasados “con lecturas apasionantes, algunas publicadas en libros” y que a la vez fomentan el debate histórico.

Es lo que echo de menos en España”, confiesa Sala, y anima a las nuevas generaciones a buscar qué pasó con sus abuelos y familiares durante la Guerra Civil, o por qué la familia tuvo que emigrar a una zona. “Son hechos escondidos que pueden dar un giro increíble”. A pesar de la “fuerza vital” del hallazgo, la investigadora también aboga por tener “diplomacia” al comunicar hechos a los familiares. “Puede generar un poco de conflicto”, advierte.