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Un joven de origen subsahariano ha muerto este viernes después de caer al mar mientras intentaba llegar a Ceuta desde Marruecos. La víctima intentaba atravesar la frontera con un parapente por la zona del espigón de Benzú, según han informado fuentes de la Guardia Civil a Europa Press. El intento de entrada ha sido detectado por los sistemas de vigilancia hacia las ocho de la mañana, hecho que ha activado un operativo de rescate con la participación de efectivos del Servicio Marítimo. Las patrullas se han dirigido enseguida hasta el punto donde el chico se había precipitado al agua durante la maniobra, pero, cuando los agentes han conseguido localizarlo y recuperarlo, ya se encontraba en parada cardiorrespiratoria.

Los agentes han intentado reanimar al joven después de sacarlo del agua, pero las maniobras no han conseguido revertir la parada cardiorrespiratoria y finalmente se ha certificado su muerte. El cuerpo ha sido trasladado posteriormente hasta la base del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, en el puerto pesquero de Ceuta, donde ha quedado a disposición de la autoridad judicial para que se le practicara la autopsia. Las fuentes consultadas señalan que se trataría del primer caso mortal registrado en España de una persona que intentaba entrar en el país usando un parapente. La Guardia Civil ha abierto una investigación para determinar con precisión cómo se ha producido la caída y aclarar todas las circunstancias del accidente.

76 muertos recuperados en el mar

Con esta nueva víctima, la Guardia Civil eleva a 76 el número de cuerpos recuperados del mar después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta. Los efectivos mantienen los dispositivos de rastreo en el entorno fronterizo del Tarajal ante la posibilidad de que aparezcan más cadáveres de personas que habrían muerto durante los episodios de entrada. Excepto el joven muerto este viernes, el resto de los cuerpos han sido trasladados al Hospital Militar, donde los equipos forenses trabajan en las autopsias y en los procesos de identificación. Los primeros indicios apuntan a que la mayoría de las víctimas murieron por ahogamiento, mientras que en otros casos la causa podría haber sido el aplastamiento, aunque estas circunstancias todavía tienen que ser confirmadas por los exámenes forenses.

En paralelo a las autopsias, el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil (Secrim) trabaja para poner nombre a las víctimas y relaciona la información obtenida de los cuerpos con denuncias públicas, fotografías y otros datos difundidos por familiares, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales. Para agilizar este proceso, los especialistas del Secrim han desplegado sobre el terreno una tecnología propia que permite transmitir huellas dactilares de manera inmediata a través de conexión por satélite, sin depender de la cobertura convencional. Según ha explicado la Guardia Civil a EFE, se trata de un sistema pionero que busca reforzar las tareas de identificación en un contexto marcado por el elevado número de víctimas recuperadas.