Las autoridades indonesias han elevado este miércoles a 1.407 la cifra de víctimas mortales que causó el terremoto de magnitud 7,5 y el posterior tsunami que golpearon la isla de Célebes el 28 de septiembre.
La ONU ya ha advertido de las "inmensas" necesidades de los supervivientes y de los equipos de rescate. Por el momento, el suministro eléctrico y el abastecimiento de gasolina comenzaron a restablecerse en Palu, la principal población de la zona de la isla de Célebes afectada por el terremoto y tsunami del viernes. La energía eléctrica ya está disponible en un 30% de la ciudad, incluidos los barrios de Balaroa y Tipo y el hospital Anutapura, según ha contado Sarjan Mokodomgan, empleado de la compañía estatal de electricidad, PLN.
También ha comenzado la madrugada del miércoles a distribuirse gasolina que llegó la pasada noche en al menos una decena de tanques cisterna, según pudo comprobar Efe. Varios vecinos han asegurado a la misma agencia de noticias que ya se puede encontrar el combustible, del que además de los vehículos también dependen los generadores de electricidad que sustituyen a la aún muy dañada red eléctrica.
Ayuda humanitaria
Cerca de 200.000 personas necesitan ayuda humanitaria urgentemente, según la oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, incluyendo decenas de miles de niños. Se calcula que 66.000 viviendas fueron derruidas. Desde entonces, los supervivientes luchan contra el hambre y la sed por la falta de agua potable y de alimentos, mientras que las autoridades están desbordadas por el gran número de heridos.
La policía ha realizado disparos de advertencia y lanzado gases lacrimógenos para dispersar a la gente que ha intentado saquear comercios en Palu. Hasta ahora, los agentes habían permitido que los supervivientes cogieran comida y agua de los negocios cerrados.