Una nueva tanda de audios sobre el gran apagón del 28 de abril ha vuelto a poner el foco en las anomalías previas que ya afectaban al sistema eléctrico español meses antes del colapso. Las conversaciones entre operadores evidencian episodios de tensión extrema y miedo generalizado, con especial incidencia en la central nuclear de Ascó.
Según las transcripciones de las llamadas a las cuales ha tenido acceso ElNacional.cat, el 31 de enero de 2025 ya se registraron oscilaciones repentinas que pusieron en riesgo la estabilidad de la red. En una conversación entre centros de control, un operador advertía: “En Ascó han estado a punto de que les saltara algún grupo y claro, en esta exportación, si saltan los grupos, nos quedamos a cero”.
La respuesta desde Red Eléctrica reflejaba la magnitud del problema: “Ha sido una oscilación muy, muy bestia. Así que, no sé, tendrán que... esto lo analizarán todo con las empresas y a ver qué pasa”. En la misma conversación, los técnicos señalaban directamente el papel de la fotovoltaica: “Alguien ha desconectado fotovoltaica y han desconectado una barbaridad”. Este episodio no fue aislado. Los audios muestran cómo, a lo largo de los primeros meses del año, los operadores detectaban cambios bruscos de tensión asociados a la entrada y salida masiva de generación solar. “La solar llega alguien y le da un botón y, si no te lo escalan un poco, te la lía”, advertían.
El mismo día del gran apagón, el 28 de abril, las preocupaciones persistían. En una conversación registrada a las 10:59 de la mañana, también incluida en las transcripciones de las llamadas a las que ha tenido acceso este diario, los técnicos de Red Eléctrica reconocían la falta de capacidad para estabilizar el sistema: “Deberíamos tener más generación ‘grande’, térmica, que son los que regulan”.
“Creo que veremos un cero gordo, creo yo”
En aquel momento, solo dos centrales —Arcos y Almaraz— estaban en disposición de absorber los desajustes. “El problema es que, como cada vez hay más solar, el resto no entra”, lamentaban. Y añadían con tono crítico: “El sol está muy bien para el verano y para la playa, pero para esto, por mucho que digan…”. La tensión acumulada se traducía en un diagnóstico cada vez más pesimista. En otra de las conversaciones, un operador advertía: “Creo que veremos un cero gordo, creo yo”. Una expresión que, en el argot del sector, hace referencia a una caída total del sistema.
Las alertas no se limitaban a enero. El 7 de abril, a solo tres semanas del blackout, los operadores ya hablaban abiertamente de una crisis estructural: “Tenemos un problemón con las tensiones, tenemos un problemón brutal”. Desde Red Eléctrica confirmaban: “Sí, sí, estamos así en toda España”. En aquel mismo intercambio, también se ponía sobre la mesa el futuro del mix energético. “Y como desmantelen las nucleares, yo creo que ya será… el punto de inflexión”, advertían. La respuesta era igual de contundente: “No puedes soportar esto, porque… en algún momento igual nos la pegamos seguro casi”.