¿Cuántas veces cambias de idioma durante el día? ¿El catalán está desapareciendo de la vida diaria? La distancia creciente entre el conocimiento y el uso del catalán se ha convertido en el principal reto para el futuro de la lengua. Así lo advierte el Centre Internacional Escarré per a les Minories Ètniques i les Nacions (CIEMEN), que ha lanzado un grito de alerta coincidiendo con la proximidad de la Diada de Sant Jordi, una de las fechas más simbólicas para la cultura catalana.
Según los datos más recientes disponibles, el catalán continúa siendo una lengua ampliamente conocida en Catalunya, pero su uso habitual se mantiene en retroceso. De acuerdo con la Encuesta de usos lingüísticos de la población de 2023, publicada en 2025, más del 90% de la ciudadanía entiende el catalán y cerca del 80% afirma que sabe hablarlo. Sin embargo, solo un 32,6% lo usa de manera habitual, una cifra que refleja una pérdida de centralidad en la vida cotidiana.
Este desajuste entre conocimiento y uso preocupa especialmente porque pone en riesgo la función del catalán como herramienta de cohesión social y de transmisión entre generaciones. Según el CIEMEN, la lengua está presente en muchos ámbitos, pero no siempre se utiliza de manera efectiva, hecho que puede conducir a una situación de minorización funcional.
¿Por qué no se habla catalán en la calle?
Entre las causas de esta tendencia, la entidad señala diversos factores. Por un lado, los cambios demográficos y la presencia creciente de lenguas globales influyen en los hábitos lingüísticos. Por otro lado, persisten inercias de sustitución que favorecen el uso de otras lenguas en determinados contextos sociales.
A estos elementos se les suman carencias estructurales. El catalán tiene una presencia limitada en ámbitos como la justicia o la Administración estatal, y su uso en el mundo socioeconómico continúa siendo insuficiente. También se detecta un déficit notable en la oferta de contenidos y servicios en catalán en el entorno digital y audiovisual, un espacio cada vez más central en la vida cotidiana.
Precisamente, el CIEMEN advierte que la digitalización y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial pueden agravar esta situación si no se garantiza la presencia de la lengua en estos ámbitos. Sin una incorporación plena del catalán en estos entornos, existe el riesgo de que se generen nuevas formas de exclusión lingüística.
¿Qué pide el CIEMEN?
Ante este escenario, la entidad reclama medidas urgentes y más ambiciosas. Considera necesario reforzar las políticas lingüísticas con más recursos, así como impulsar reformas legislativas que aseguren de manera efectiva los derechos lingüísticos de la ciudadanía. En este sentido, hace un llamamiento a los gobiernos de los territorios de habla catalana para que actualicen y consoliden sus estrategias para garantizar el uso del catalán en todos los ámbitos.
Una de las propuestas clave es la revisión de la Declaración universal de derechos lingüísticos, aprobada hace casi treinta años. Según el CIEMEN, este marco presenta limitaciones importantes, especialmente en lo que respecta a los derechos lingüísticos en el entorno digital y a la falta de mecanismos que garanticen su cumplimiento.
La actualización de esta declaración podría contribuir a reforzar el reconocimiento internacional del catalán y situar los derechos lingüísticos en el centro del debate global. Mientras tanto, sin embargo, el reto inmediato sigue siendo revertir la tendencia a la baja en el uso social de la lengua y asegurar su vitalidad en el futuro.
