El Gobierno admite una crisis sanitaria en Ceuta, pero niega rotundamente que "haya colapso"

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha reconocido este domingo desde Ceuta que la crisis humanitaria desencadenada por la entrada masiva de migrantes de finales de julio ha sometido el sistema sanitario de la ciudad a una fuerte tensión, pero ha rechazado que se pueda hablar de un colapso asistencial. "Hay una crisis sanitaria, sí; un colapso, no", ha resumido García después de reunirse con las autoridades de la ciudad autónoma, en una visita marcada por las quejas de vecinos y profesionales sanitarios, que denuncian que los refuerzos desplegados hasta ahora son insuficientes. Desde finales de julio, los servicios sanitarios de Ceuta han realizado unas 5.800 atenciones a personas migrantes, según los datos facilitados por la ministra. Actualmente, 28 migrantes continúan ingresados en el hospital, que tiene aproximadamente la mitad de las camas ocupadas. García ha admitido que hay áreas especialmente presionadas y un "sobreesfuerzo" evidente de los profesionales, pero ha insistido en que técnicamente la situación no responde a los criterios de un colapso.

La visita llega después de días de advertencias de los profesionales. El Colegio de Médicos de Ceuta ha denunciado la saturación del único hospital de la ciudad y ha reclamado la llegada de personal de refuerzo desde la Península, advirtiendo que la respuesta no puede consistir en que los profesionales locales "doblen" turnos o dejen de descansar. La Confederación Española de Sindicatos Médicos también había reclamado una intervención "directa y urgente" del Ministerio ante el aumento extraordinario de la presión asistencial. García ha reconocido precisamente este desgaste. Los sanitarios, ha afirmado, están dando "el 120%" en una situación excepcional y es este sobreesfuerzo el que, según la ministra, ha impedido que el sistema llegara al colapso. El Ministerio sitúa actualmente Ceuta en el nivel 1 de atención de catástrofes y asegura que hasta ahora no ha sido necesario pedir refuerzos extraordinarios externos.

La titular de Sanidad ha querido, sin embargo, enviar un mensaje de tranquilidad a los habitantes de Ceuta. "Ninguna operación, consulta o asistencia sanitaria se ha suspendido ni esperamos que se suspenda", ha asegurado. García ha advertido que transmitir un mensaje excesivamente alarmista puede tener consecuencias y provocar, por ejemplo, que ciudadanos ceutíes dejen de ir a su centro de salud por miedo a encontrarlo colapsado.

Gastroenteritis, sarna y algún caso de tuberculosis

Entre los migrantes atendidos se han detectado brotes de gastroenteritis, casos de sarna, heridas infectadas, problemas dermatológicos y algún caso de tuberculosis, patologías que Sanidad vincula sobre todo a las condiciones en que muchas personas están sobreviviendo desde hace más de dos semanas: sin un alojamiento adecuado y, en algunos casos, con dificultades para acceder de manera regular a agua, alimentos e higiene. A pesar de estas patologías, García ha insistido en que el riesgo epidemiológico para el conjunto de la población es bajo y que los circuitos asistenciales destinados a los migrantes están diferenciados de los de la población ceutí. El Ministerio defiende que los casos de enfermedades infecciosas detectados hasta ahora están controlados. "Asociar inmigración con enfermedad es injusto y es xenófobo", ha defendido la ministra. "Los migrantes no traen enfermedades; pueden enfermar, pero no traen enfermedades", ha recalcado, rechazando los discursos que vinculan la llegada de migrantes con un peligro sanitario generalizado.

"La necesidad más urgente es darles un techo"

Para García, la principal medida de salud pública que necesita ahora Ceuta no pasa tanto por los hospitales como por las condiciones en que viven miles de migrantes. La ministra ha reclamado a las administraciones que cedan espacios que permitan instalar dispositivos de alojamiento en condiciones salubres y facilitar el control epidemiológico y la atención de posibles enfermedades infecciosas. "Es urgente alojar a los migrantes y darles un techo", ha afirmado. Agua, higiene, comida y espacios adecuados son, según Sanidad, la intervención más inmediata para evitar que las patologías derivadas de vivir en la calle acaben multiplicándose. Una semana después de la entrada masiva, las autoridades ceutíes calculaban que todavía quedaban entre 3.000 y 5.000 migrantes en la ciudad, muchos viviendo en la calle, en zonas costeras o en los bosques. La crisis se desencadenó los días 30 y 31 de julio, cuando decenas de miles de personas entraron en Ceuta desde Marruecos, en un episodio que desbordó los recursos de la ciudad. La presión asistencial se disparó especialmente durante las primeras horas y se ha mantenido desde entonces en diversos servicios sanitarios.

El PP pide la dimisión de García

La visita de la ministra se ha producido, además, en medio de la confrontación política sobre la gestión de la crisis. El Partido Popular ha exigido este domingo la dimisión de García, a quien responsabiliza de lo que define como un "colapso sanitario" en Ceuta. El vicesecretario popular Elías Bendodo ha criticado que la ministra haya tardado más de dos semanas en desplazarse a la ciudad y ha denunciado que los profesionales están sosteniendo el servicio a costa de doblar y triplicar turnos.

García, en cambio, ha defendido los refuerzos aplicados durante agosto y ha asegurado que se han hecho más de 60 contrataciones para reforzar el sistema asistencial. La ministra ha admitido que la situación que afrontan los profesionales "no es normal" y que determinadas áreas están claramente tensionadas, pero ha mantenido la frontera que el Ministerio quiere marcar desde el inicio de la crisis: Ceuta vive una situación humanitaria extraordinaria y una enorme presión sobre los servicios sanitarios, pero el sistema, sostiene Sanidad, sigue funcionando.