Francesc Serés (Saidí, Baix Cinca, 1972) tiene una intensa experiencia de usuario de la inmigración. Donde creció, llamémosle genéricamente el Baix Segre, la palabra inmigrante casi ha perdido su significado originario y quizás haría falta traducirla por vecino, que tiene más sentido. Es como una denominación de origen. Serés lo documenta en una crónica, La pell de la frontera (2014), un imprescindible del periodismo insólito. Durante cinco años fue profesor de acogida de inmigrantes en Olot. De ahí la entrevista. Además, su literatura ha sido reconocida con los premios Nacional de Literatura y el Ciutat de Barcelona y más. Su proyecto desde 2016 es la Residencia Faber, en Olot, por la que pasan creadores y creativos de ciencias, de letras y de lo que hay enmedio. Es una conversación robusta, medio desordenada, vivencial y política, un carrusel donde Serés va y viene, sube y baja, para y arranca, el entrevistador se distrae y así casi que no hay manera.

El imán de Ripoll viaja hasta Vilvoorde, en Bélgica, para pedir trabajo en la mezquita. Allí advierten que no es agua clara y llaman a la policía. En un día. En Ripoll tenemos al mismo imán radicalizando a doce chicos durante meses y nadie ve nada. Hablamos de un personaje conocido por la policía española desde 2005, que ha pasado cuatro años en chirona por narcotráfico... y acaba de imán. ¿No es desconcertante?
Mucho. Diría que este atentado presenta un patrón nuevo respecto a otros. Son críos muy jóvenes, a quienes todos conocían y que estaban integrados, es decir, su relación con el entorno era más o menos fluida. Algunos trabajaban en Ripoll. Todos podían haber acabado trabajando allí. Yo tenía trato con profesores y formadores de la Fundación Eduard Soler, de Ripoll, y también con otros de Banyoles, Vic, Girona, Olot... Es desconcertante porque el de estos terroristas es un perfil ubicuo. Podían ser de Banyoles, de Vic, de Girona, de Olot...

¿La diferencia la hace el imán?
El imán es primordial y es clave. Aprovecha un resquicio que es estructural, que se repite en otras poblaciones: siempre encontrarás a un grupo de chavales a los que puedes engatusar. Claro que entre engañar a unos críos y atropellar a gente por la Rambla de Barcelona hay un abismo. Pero también existe una parte de lógica grupal, de lógica de adolescente y post-adolescente que rebasa los límites del fenómeno religioso.

Sobre gente como el imán tendríamos que haber hecho un control mucho más exhaustivo. Aquí la hemos pifiado. Es clarísimo

Pero dan ese salto.
Desde el momento que hay muertos... no quisiera restar nada de dramatismo a los hechos. Es una lógica perversa que hace entender que ese salto es posible. Ripoll no es una ciudad muy grande ni tan conectada con otras; dentro de esa ciudad vive un grupo de gente joven y allí llega un desconector, el imán. Eso indica que sobre gente como el imán deberíamos tener un control mucho más exhaustivo. Aquí la hemos pifiado. Es clarísimo.

¿Quién la ha pifiado?
Entre todos. Hemos dicho que no teníamos que controlar la religión porque es un aspecto privado de cada uno sobre el que nada tenemos que decir. Hombre... Si hay indicios de que la radicalización se puede producir, tenemos que controlarlo. Sabemos que hay imanes radicalizados, que el salafismo es una presencia muy incómoda en España. Eso tenían que controlarlo los cuerpos de seguridad. Qué se explica en la mezquita, en el oratorio, quién acude. Es otra lengua, a veces entornos muy cerrados... y los atentados de Barcelona y Cambrils los comete cualquiera en cinco minutos.

Es terrorismo 'low cost'.
Clarísimo. Si estos chicos podían hacerlo...

Pero las familias de los terroristas... La captación duró meses.
Es la parte que más sorprende y preocupa. Que pueda existir una distancia tan grande dentro de una familia y entre las familias que permita eso. A ver —no quiero parecer cuñado— como docente adviertes que hay una distancia entre el chico y la familia. Tú al chaval puedes llegarle bien pero su familia tal vez no. Porque el padre trabaja un montón de horas; la madre a veces no viene a las entrevistas [en la escuela], tiene que estar el padre; el padre no domina la lengua, el hijo le hace de intérprete... Pensemos que se trata de hijos varones, que tienen una cierta autoridad. De todos modos, la variedad de perfiles en las comunidades musulmanas es tan grande que te impide hacer un pronóstico estructural. No es lo mismo una familia que llegó en los años 80 que otra que lo hizo en 2008. Son generaciones muy diferentes, por formación, por el lugar donde se insertan y por decisiones personales, propias. No podemos hablar de determinismos.

Realmente, alguien con 16, 18, 20 años... ¿no tiene un futuro más esperanzador que el de morir matando? (...) Estos chicos podían tener una vida en Ripoll, este es el drama

¿Y todo el sistema de atención social tampoco percibió nada?
Eso no siempre es previsible. Decir que esta gente está dejada de la mano de Dios sería injusto. He leído un titular que decía "yo todavía soy el moro de mierda". Es muy injusto. Ha habido mucha gente, muchos mediadores, muchos profesores, muchos tutores, muchos concejales que han procurado que eso no pase. No digo que no ocurra. Digo que el titular es injusto en la medida en que deja de lado una tarea que sí se ha hecho. Yo me dediqué cinco años a acoger a estos niños. ¡Cinco años! Alguna cosa hicimos bien. En Olot éramos 15 profesores muy motivados. Lo hicimos muy a gusto. Nos encontrábamos y compartíamos las experiencias, vemos las especificidades de los diversos colectivos... No podemos decir que no se ha hecho nada.

¿No habrá que revisar criterios y prácticas?
No sabría qué decir al respecto sin cuñadear. Algunas cosas han funcionado. Otras no. El contexto a veces explica las cosas: los recortes en educación por la crisis del 2008 repercutieron en la disminución de horas de atención a estos niños. No se los dejó desatendidos. No culpo a los recortes. Pero son parte del conjunto de cosas que influyen. Si crees en eso tienes que invertir. Y a pesar de todo, es posible que invirtiendo aparezca un señor radicalizado, un maestro de títeres, y envíe a ocho chicos en una furgoneta... Como también puedes encontrar un Columbine [dos chicos que mataron a tiros a doce compañeros y un profesor de instituto en los EE.UU.], un Breivik [el ultraderechista que mató a 76 personas] en Noruega o lo que sea. Esta aleatoriedad no se puede eliminar nunca. Pero hay que conjurarlo. Realmente, alguien con 16, 18, 20 años... ¿no tiene un futuro más esperanzador que el de morir matando?

Por supuesto.
Claro que sí. Por eso este caso no es reducible... Es un caso muy extraño. Son chicos muy jóvenes, no han tenido tiempo de tener una experiencia tan y tan negativa de la vida. Han pasado por un instituto, no los han tratado mal... No los han despedido de una fábrica por motivos de religión... En Ripoll la crisis ya está pasando, podían encontrar trabajo... En fin, son muchos factores que generan más perplejidad que respuestas. Intentar dar respuestas duras a un fenómeno social tan complejo... no sé hacerlo. Quizás esta sea una entrevista sin titular.

La hermana de los Oukabir [Moussa, muerto en Cambrils; Driss, detenido], la que pronunció el discurso en Ripoll, dijo: "tenemos un problema y tenemos que abordarlo".
Sí, pero no lo definió. En parte es un clamor de impotencia personal, porque el problema lo tenía ella en su casa. Las cosas como sean. Cuando ella dice "tenemos un problema" yo pienso que no, que tenemos muchos problemas. Tenemos un problema de contextualización entre comunidades, de relación entre comunidades, de expectativas de los jóvenes, de relaciones laborales... También un problema familiar: ¿si la familia no se dio cuenta, debíamos darnos cuenta los demàs? Tenemos muchos problemas que, en este caso, fueron manipulados por un tipo muy hábil.

¿No se dan cuenta de qué pasaba con sus hijos y hermanos?

La solidaridad interfamiliar entre inmigrantes marroquíes es muy grande pero una cosa no tiene que ver con la otra. Hablo como profesor, como quien tiene estudios de antropología y que ha convivido con ellos desde pequeño y aun así hay muchas cosas que no podré entender nunca porque son ellos quienes deben explicarlas, tienen que explicár, desde dentro. No son siempre situaciones que podamos reproducir de manera análoga a las nuestras. Es decir, la solidaridad interfamiliar no se produce de la misma manera que conocemos. Quizás hay solidaridad y al mismo tiempo un mundo de silencio, de autoridad... En este caso no tenemos que olvidar nunca, nunca, nunca que el agente provocador es el imán.

Tenemos muchos problemas que, en este caso, fueron manipulados por un tipo muy hábil (...) capaz de manipular a otros hasta el extremo de crear una minisecta

¿Integra nuestra sociedad o más bien se sostiene sobre una indiferencia entre unos y otros que permite convivir a cada uno en su burbuja?
Es evidente que las relaciones entre comunidades podrían ser mucho más fluidas. Hay una atomización de las relaciones que impide formar una esfera pública común que daría visibilidad, prestigio, responsabilidad, herramientas de relación, presencia cultural... También hay que entender que el fenómeno es muy nuevo. Tenemos literatura pero no tenemos vivencia, y el concepto de integración es discutible y discutido. No es reducible a titulares y mucho menos en el caso de Ripoll. Eso sí, hay titulares que han pasado desapercibidos. Por ejemplo, que estos atentados son relaciones totalmente catalanas: Ripoll, Alcanar, Cambrils, Barcelona... Dicen: "esta gente no se integra". ¡Claro que se integran! Lo conocían todo. Todo el territorio. Si es cierto aquel chat, incluso sabían que el coche lo tenían que alquilar o comprar en Roses, que es mucho más barato. Compartían un espacio social y cultural con nosotros, pero había otro que era hermético y ajeno, moralmente reprobable.

El factor decisivo es el imán, que sabe cómo mezclar todos estos elementos para 'fabricar' estas, digamos, bombas humanas.
Sí. Ferran Sáez Mateu, un autor a veces muy provocativo, escribió un artículo titulado "Les identidats tristes", en Ara, donde habla de identidades provenientes de un cierto grado delincuencial, marginal... que acaban en la religión. El caso de este imán era clarísimo.

¿Como camino de redención?
De redención, de penitencia, de búsqueda de una pureza que su vida no ha tenido... No tengo ni idea. Pero es evidente que la relación entre delincuencia común y radicalización no es extraña en Europa. Ha sido frecuente. Es el caso del imán de Ripoll. ¿Cómo este señor acaba siendo imán? No es el perfil.

Las autoridades españolas tenían esta información.
Aquí teníamos un ministro del Interior que situaba a Jorge Moragas [jefe de Gabinete de Mariano Rajoy y diputado por Barcelona] para que hiciera operaciones en Catalunya poniendo micrófonos. ¿Esta gente del gobierno español, en qué pensaban? Encima vi a Moragas el otro día en la manifestación contra el terrorismo [en Barcelona]. Debería caerle la cara de vergüenza a todo el mundo. Esa gente se han dedicado a investigar lo que no tenían que investigar y entretanto nos han montado estos atentados.

Diría que les es fácil zafarse de las responsabilidades dejando que se las carguen sobre la comunidad musulmana.
Tenemos una amplia población que no ha hecho nunca nada malo. ¡Son gente que necesitamos y que, de hecho, son nuestros, son de aquí! Los he tenido en clase, he trabajado con ellos. ¿Cómo no puedo sentirlos míos? Ahora, esta infiltración... No se trata tanto de qué ha pasado en la base como arriba. Es decir, estos chicos tuvieron educadores sociales. Su educadora salió a decir "pero si habíamos estado juntos, cómo se te pasó por la cabeza....". Pero si hay una persona capaz de manipular a otros hasta el extremo de crear una minisecta... Acusaciones de sectas han aparecido incluso en grupos de investigación de la Universitat de Barcelona. ¿Cómo lo controlas?

Compartían un espacio social y cultural con nosotros, pero había otro que era hermético y ajeno, moralmente reprobable

Quizás lo que ofrecemos en términos de valores, de perspectivas y de futuro tiene poco incentivo. Quizás no acabamos de explicarnos bien.
Es evidente que una serie de cosas, también como sociedad, han fallado estrepitosamente. El tema de la corrupción política lo pagaremos caro. Este descrédito, los casos de corrupción de quienes tenían que gobernarnos... eso lo pagaremos muchos años. Y el no-future de decir que todo es igual, todo es lo mismo, eso lo pagaremos. Pero ojo con hacer demagogia porque nada justifica subir a una furgoneta y atropellar a gente. Hay muchas pequeñas razones que como educador te tocan a ti. Hay que decirles "tienes que llegar a la escuela puntual porque no serás Messi... o quizás sí, pero los restantes 20 alumnos que tengo no. Por tanto, todo lo que ves en la tele, los coches lujosos, etcétera, no es normal. La gente llevamos utilitarios. Después, ciertamente, tienes las oportunidades que quieras para montar tu empresa o ser un gran doctor. Trabaja para que pase". Pero yo no me veo diciendo que la frustración social que provoca no poder tener todo lo que sale en la tele hace que vivan en un clima de violencia. A la mierda. Sois muy débiles. Anda a recoger fruta una temporada. A conocer cómo vive la gente, no seáis tan canelos. Esos chicos podían tener una vida en Ripoll, ese es el drama. Podían haber hecho una aportación positiva, desde una fábrica, desde un consultorio, desde un aula, desde la política... El drama es que han causado una catástrofe, matando gente de una manera cobarde, vil, con un abuso de superioridad enorme y sin que nadie del grupo se preguntara "perdona, ¿qué estamos haciendo?". Me fascina que ni uno de ellos tenga la capacidad de reflexionar así en todo el tiempo que pasan preparando el atentado.

Recuerda el caso de aquella anciana indigente que quemaron viva en un cajero de Sant Gervasi de Barcelona.
Eso.

"¡Mira que eran buenos chicos!", etcétera.
Exacto. ¡Eran tan buenos niños! Pero fueron a buscar el bidón de gasolina para quemar a la indigente. No es que lo tuvieran y se animaron, no. Y mientras iban a buscarlo nadie pensó "hey, no". Pero quemar gente por ahí no es un comportamiento estructural. ¿Por qué? Pues porque tenemos una comunidad que vale la pena. De la misma manera, el terrorismo tampoco es un comportamiento estructural de la comunidad musulmana.

Por eso mismo el imán, y otros como él, son maestros de títeres espectaculares. Y podemos tener otros muy cerca.
Este es el problema. ¿Cuántos imanes más de este tipo tenemos? ¿Lo sabemos? ¿O nos reímos de Pilar Rahola cada vez que lo dice?

Esta gente [el gobierno español] se han dedicado a investigar lo que no tenían que investigar y entre tanto nos han montado estos atentados

Quizás el hecho de que no tengan lugares adecuados para rogar lo agrava.
No lo sé. Pero si envías el oratorio a un polígono... ya les envías un mensaje. Si te lo ponen al lado de casa, saldrá cualquier nimby (Not In My Backyard, "no en mi patio"). El nimby sí que es estructural: no quiere una carretera, no quiere una narcosala... y no querrá una mezquita. ¡No quiere nada! Entonces la mezquita va al polígono. No es justo. Porque el contrato implica a las dos partes, no sólo a la nuestra. La única manera es acercándonos todos juntos, para saber qué nos pasa o, como en este caso, qué les pasa.

Querríamos que lo hicieran ellos mismos.
Sí, pero en Ripoll ninguno de ellos controló nada. También debemos recordarlo.

La comunidad musulmana se ha quejado de la falta de información sobre el imán. ¿No lo veían en Ripoll cada día?
No tenían la información de que disponía la policía. Y las noticias que van saliendo todavía nos darán alguna sorpresa.

Pero convivían desde hacía años. En Bélgica se dieron cuenta y en Ripoll no. Quizás este es el problema a que se refería la hermana de los Oukabir.
¿Qué problema? No lo describe. ¿El problema es que no hemos atendido a estos niños? No. Estos niños han sido atendidos en la medida de nuestras posibilidades. Si su comunidad tiene un problema ¿cómo podemos ayudarles? Hay buenas experiencias de otros países. ¿Cuáles son las voces autorizadas, representativas, de confianza de esta comunidad? Ayudémosles. Sin paternalismos, sin falsos proteccionismos. Somos muy novatos. Estamos en mantillas. En Francia hace muchos años que trabajan en el asunto y fíjate los problemas que tienen. Ahora bien, todo eso lo deberían explicarlo la gente de la comunidad musulmana, las redes que han tejido, que no son pocas, porque se ha hecho buen trabajo. Si no lo explican no hay narración sobre lo que les está pasando. No sabremos qué pasa en Bellpuig, en Lleida, en Banyoles... Tienen que disponer de su propio espacio de comunicación y que sea lo bastante fuerte para que impregne otros espacios. Si no lo tienen es una voz que se pierde. Si no hay representación aparece el enigma. ¿Qué ha pasado en la comunidad musulmana de Ripoll? No lo sabemos.