Adif anunció la semana pasada, concretamente el 12 de marzo, el cierre del túnel de Rubí, un punto esencial del tráfico de mercancías del país, al paso de los trenes. El Govern y Adif propusieron como alternativa la desviación de los trenes hasta Lleida, incrementando de forma significativa los tiempos de viaje y los kilómetros a recorrer a los trenes que circulan por las vías de ancho ibérico y que quieran ir desde la estación de Portbou hasta Can Tunis y el puerto de Barcelona. La situación ha llevado a que, hasta ahora, ninguna compañía de transporte de mercancías haya optado por usar el desvío por Lleida, pero esto no ha sorprendido al Govern. De hecho, la consellera de Territori, Sílvia Paneque, ha afirmado que “no nos extraña que no haya sido una de las opciones más escogidas”. En un acto en los Aiguamolls de l’Empordà, la consejera ha recordado que “ya en su momento trasladamos que esta era una opción que aumentaba los costes porque multiplicaba prácticamente por cuatro los kilómetros a recorrer”, pero ha indicado que “la obligación” del Govern es ofrecer esta alternativa y que son las compañías de mercancías las que deciden finalmente la mejor opción para salvar el corte de Rubí, que durará siete semanas.
Un trayecto de siete horas que ninguna empresa quiere hacer
“Lo que tenemos que asegurar es que las mercancías puedan transportarse de la mejor manera posible durante este período de tiempo”, ha apuntado la consellera de Territori, que también ha puesto sobre la mesa la otra opción disponible para las compañías: llegar hasta la terminal de mercancías de la Llagosta y completar el trayecto hasta el puerto o Can Tunis en camión. “Nuestra obligación era ofrecer estos dos mecanismos compensatorios y, en fin, serán las empresas quienes escojan”, ha concluido Paneque. Desde el inicio del corte, ninguna empresa de mercancías ha optado por entrar en Barcelona por el desvío vía Manresa, Lleida y Sant Vicenç de Calders una semana después del corte de Rubí, un recorrido de más de siete horas. Según un documento de Adif, la opción de Lleida supone incrementar la distancia que deben recorrer los trenes de los 192 kilómetros hasta los 521, lo cual supone también aumentar el tiempo de viaje hasta las siete horas, mientras que con el túnel operativo tardaban 2 horas y 42 minutos. La interrupción del servicio se hizo efectiva al día siguiente del anuncio, lo que dejó poco margen de reacción a las empresas, y llegaba solo un mes después de que la circulación ya se hubiera interrumpido por una incidencia durante diez días.
Transporte por carretera con la gasolina por las nubes
En Portbou, la empresa Raisider Mediterraneo, que se dedica a importar y exportar mercancías de productos siderometalúrgicos, ha elaborado una operativa de transporte por carretera para atender las demandas más “urgentes”. Las instalaciones que tienen en Portbou cuentan con un inventario habitual de unas 10.000 toneladas y calculan que con la interrupción llegarán hasta las 25.000 toneladas en las próximas semanas si el servicio continúa parado. Laura Jamás, responsable de personas y sistemas de gestión de la empresa, afirma que pueden absorberlo sin problemas y que, a pesar del poco tiempo, han podido organizar un plan para atender la demanda más “urgente” de los clientes. Para ello, cargan entre 15 y 20 camiones al día, con una capacidad de unas 2.000 toneladas de transporte semanales. En circunstancias normales, transportaban en tren entre 8.000 y 10.000 toneladas semanales. Jamás admite que la situación, sin embargo, llega en un momento “complejo”, teniendo en cuenta que tienen que organizar transporte por carretera con la gasolina por las nubes. Además, los camiones de gran tonelaje se ven obligados a circular por el casco urbano, lo cual supone que tienen que salir en horarios de poco tráfico, como la noche o la tarde. En este sentido, reclaman que la conexión directa con la N-260, una “inversión de futuro”, “salga adelante”.
En la Catalunya Nord, el escenario no es más esperanzador. En Cervera de la Marenda, la empresa Transfesa France, que se dedica a hacer los cambios de ejes de los trenes de ancho internacional y ancho ibérico para que puedan circular tanto en sentido Francia como en el resto del territorio español, no ve un tren desde el viernes 13 de marzo. Desde el tal de Rubí tienen la actividad completamente parada y sus 40 trabajadores están “aprovechando” para hacer tareas de mantenimiento. El director general de Transfesa France, Marc Salas, explica que la alternativa que ofrecen de transporte por la línea de Manresa hasta Lleida no está funcionando porque no está adaptada ni los maquinistas están habilitados. Y aunque les consta que están trabajando en ello, hasta que esto no pase, no recibirán trenes. A su entender, la situación plantea la necesidad de repensar “planes alternativos de transporte”. “No podemos depender solo de una sola conexión para poder llegar a tantas terminales”, remarca Salas.