La diputada de Junts en el Parlament y secretaria de organización del partido Judith Toronjo ha anunciado que su grupo registrará este jueves diversas preguntas al Govern para conocer qué impacto económico tendrá el cierre del túnel de Rubí durante siete semanas. En declaraciones a los periodistas en los pasillos del Parlament, Toronjo ha criticado los “giros de guion” del Departamento de Territori, encabezado por la consellera Sílvia Paneque, en la gestión de esta situación. Según la diputada, el anuncio del corte se ha hecho sin tener claro cuál será el sistema alternativo más adecuado para garantizar el transporte de mercancías. En este sentido, ha advertido que algunas de las opciones planteadas podrían provocar problemas importantes en la movilidad y en la logística del país. “Se está haciendo un anuncio sin conocer con precisión cuál es la alternativa real que necesitan las mercancías de Catalunya”, ha lamentado.

Toronjo también ha alertado de que una de las soluciones podría comportar el “colapso” de la AP-7 si una parte del tráfico ferroviario acaba trasladándose a la carretera. Además, ha señalado que los itinerarios alternativos propuestos incrementarán los costes para muchas empresas, especialmente para aquellas que dependen del transporte ferroviario para mover productos entre Catalunya y Europa. Por este motivo, la diputada ha defendido que el Govern debería valorar posibles compensaciones para el tejido empresarial afectado, ya que las nuevas rutas logísticas podrían encarecer de manera notable el transporte de mercancías durante las siete semanas que durarán las obras.

 

 

Las explicaciones de Adif

El gestor de infraestructuras ferroviarias Adif ha justificado el cierre del túnel por motivos de seguridad después de que los sensores de monitoreo instalados en la infraestructura hayan detectado movimientos con una evolución “negativa”. Ante esta situación, se ha decidido avanzar los trabajos de refuerzo y estabilización del túnel para evitar riesgos y reducir al máximo los plazos de las actuaciones. Las obras se centrarán especialmente en un tramo de unos 120 metros donde la situación se ha considerado “crítica”, mientras que el resto del túnel —de unos 900 metros— se encuentra en la fase final de contratación de las obras.

En cuanto a las alternativas para el tráfico ferroviario de mercancías, la consejera de Territorio ha planteado dos opciones principales: desviar los trenes hacia la línea de Lleida o bien hacer llegar las mercancías hasta la terminal logística de La Llagosta y completar el trayecto hasta el destino con camiones. Toronjo, sin embargo, ha cuestionado la viabilidad de estas opciones. Según ha argumentado, el desvío hacia Lleida obligaría a los trenes que vienen del norte a “dar una vuelta” considerable por el territorio, hecho que alargaría los trayectos e incrementaría los costes logísticos. Por otro lado, el traslado de la carga por carretera desde La Llagosta tampoco sería viable para determinados tipos de mercancías.