El gestor ferroviario Adif ha decidido cerrar el túnel de Rubí durante aproximadamente siete semanas para poder completar las obras de refuerzo de la infraestructura. El corte comenzará este viernes y afecta un punto clave del corredor ferroviario de mercancías que conecta con Europa. El director de Construcción de líneas de explotación este de Adif, Àngel Contreras, lo ha anunciado este jueves en una atención a los medios en la estación de Sants. Según ha explicado, la decisión se ha tomado “por seguridad” y para poder ejecutar los trabajos pendientes dentro del túnel. La infraestructura es estratégica porque concentra buena parte del tráfico ferroviario de mercancías procedente del norte. “Todas las mercancías que vienen por el norte tienen que pasar por este túnel”, ha admitido Contreras. Ante el cierre temporal, Adif ha comunicado la situación al Govern y trabaja en alternativas para mantener el servicio logístico. Entre las opciones planteadas hay desviar los trenes por Lleida o bien hacer llegar los convoyes hasta la Llagosta y trasladar la carga en camiones.

Desde el Govern, la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, ha explicado al Parlament que el cierre responde a la necesidad de acelerar unas obras que ya estaban planificadas. “Es un túnel monitorizado y las señales de las últimas horas recomiendan acelerar las obras”, ha señalado. Paneque ha detallado que los trabajos consisten, entre otras actuaciones, en la instalación de arcos metálicos para reforzar la estructura del túnel. La consejera ha recordado que esta infraestructura ya se tuvo que cerrar temporalmente cuando se produjo el accidente ferroviario de Gelida. Según ha indicado, la previsión es que el corte se alargue entre cinco y siete semanas y que los primeros diez días se destinen a adecuar el interior del túnel antes de avanzar con las obras principales. “Hacemos corte y hacemos las obras”, ha resumido.

Afectación sobre el 10% de las mercancías del Puerto de Barcelona

El Govern también prepara un plan de contingencia para el transporte de mercancías, que solo afectará los tráficos procedentes del norte. En este sentido, Paneque ha apuntado que el impacto sobre el puerto de Barcelona podría situarse alrededor del 10% del volumen de mercancías, mientras que en el puerto de Tarragona no se espera afectación. Entre las alternativas logísticas está el desvío ferroviario por Lleida o el transporte por carretera desde la Llagosta. Sin embargo, desde el ejecutivo han remarcado que hasta ahora las mercancías han circulado fuera de peligro y que el corte se hace para acelerar las obras.