El crucero Hondius MV ha llegado al final de su periplo este lunes, cuando ha llegado al puerto de la ciudad de Rotterdam, donde bajarán los últimos pasajeros y tripulantes y pasará por una limpieza y desinfección después de detectarse el brote de hantavirus que ha dejado, de momento, tres víctimas mortales. El de Róterdam es el puerto más grande de Europa y el barco navega bajo bandera neerlandesa. Hay que tener en cuenta que este puerto es uno de los pocos de toda Europa que tiene una infraestructura permanente para cuarentenas marítimas y que está preparado para recibir embarcaciones con riesgo sanitario. Buena parte de los cruceristas ya abandonaron el barco la semana pasada, cuando realizó una polémica parada en las Canarias que provocó el choque entre el gobierno autonómico y el estatal. De las 27 personas que continúan a bordo, 25 son miembros de la tripulación y el resto son miembros del Instituto Nacional de Salud Pública y de Medio Ambiente de los Países Bajos, que se encargan de la supervisión de todo el proceso. En total, hay cuatro ciudadanos neerlandeses que podrán hacer la cuarentena en su casa, mientras que el resto son extranjeros: la gran mayoría (17), filipinos; cuatro ucranianos, un ruso y un polaco.
La operación de desinfección contra el hantavirus
Cuando se haya culminado el desembarco controlado de la tripulación, comenzará la limpieza integral del crucero, que zarpó en marzo de Ushuaia, la ciudad argentina donde se sospecha que hay el origen del brote. Según dos funcionarios argentinos que investigan el caso y que han situado como condición mantener el anonimato, la pareja holandesa que contrajo el virus lo hizo en la visita a un vertedero durante la gira de observación de aves y es allí donde podrían haber estado expuestos a roedores portadores de la infección. Este procedimiento de limpieza y desinfección se podría alargar durante al menos una semana, teniendo en cuenta las grandes dimensiones del barco y la dificultad de certificar la eliminación completa del virus. La embarcación mide 107 metros de eslora y unos 17 de manga.
Durante todo el proceso, el acceso al barco donde se propagó el hantavirus quedará restringido a personal autorizado y se deberá hacer una evaluación completa de su estado antes de desinfectarlo, hecho que también podría retrasar todo el proceso. En este sentido, la OMS ha ido repitiendo que la posibilidad de transmisión sostenida de este virus entre personas es "muy baja". Con todo, el período de incubación se puede alargar hasta seis semanas y, por este motivo, los pasajeros y la tripulación del Hondius deberán someterse a una cuarentena de 42 días. Mientras tanto, en Barcelona, la mujer que se encuentra aislada en el Clínic después de ser contacto con una de las víctimas mortales del brote podrá continuar con el aislamiento en su casa si vuelve a dar negativo en la prueba que se le hará este viernes, 22 de mayo.