El virus no ha desaparecido del mapa. Sigue ahí, sigue contagiando y sigue matando. Por ello, ante las actitudes irresponsables de una parte de la población ahora que ha empezado la desescalada de las medidas de confinamiento, el ministerio de Sanidad abronca a los imprudentes. Lo ha hecho por boca del máximo responsable de Alertas y Emergencias Sanitarias de la Moncloa. "Lo que han vivido los profesionales sanitarios y la población no lo podemos olvidar tan rápido, no podemos olvidar 26.950 fallecidos en una semana", ha sentenciado el doctor Fernando Simón.
El primer día de la entrada en fase 1 de la mitad de comunidades autónomas de España ha dejado una colección de imágenes de personas saltándose las recomendaciones de distanciamiento mínimo de precaución. A todos ellos, Simón les ha advertido que aunque ellos no lo sufran de forma grave, el simple hecho de que se acaben infectando "puede hacer morir otras personas".
La mejor mascarilla, dos metros de distancia
A estas alturas, el debate sobre si hay que forzar a la ciudadanía a llevar mascarilla siempre que salgan de casa sigue abierto. De momento sólo es obligatorio llevarla al transporte público. Preguntado sobre si habría que ampliar esta norma y hacerla extensiva a todos los espacios públicos, Simón ha apuntado que "el uso de mascarillas es una buena medida de prevención siempre que estén disponibles y siempre que se utilicen bien" y que "hay colectivos donde el uso de la mascarilla no es fácil", como por ejemplo los que sufren enfermedades pulmonares obstructivas crónicas o los niños pequeños. En este sentido ha rechazado pronunciarse sobre si es partidario o no de la obligatoriedad "porque es difícil y si se hace hay que pensarlo con mucha cautela".
De hecho, ha concluido que "la mejor mascarilla son dos metros de distancia". Precisamente con esta filosofía en mente, ha recordado a las aerolíneas que deben mantener el distanciamiento de un asiento entre los pasajeros, para minimizar así el riesgo de contagios.