La Unidad de Buceadores de Medidas contra Minas de la Armada ha detonado este jueves un proyectil de aviación francés localizado en cala Tavellera, en el Port de la Selva, dentro del Parque Natural del Cap de Creus. La operación se ha llevado a cabo con la colaboración del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil de l'Estartit. El artefacto había sido descubierto unos días antes por un submarinista que hacía una inmersión en la zona. El proyectil se encontraba a solo tres metros de profundidad y muy cerca de un área con una presencia abundante de posidonia y otras especies propias del espacio natural. Después de recibir el aviso, los efectivos de la Armada y de la Guardia Civil desplegaron un operativo conjunto para inspeccionar el artefacto, asegurar la zona y neutralizarlo con garantías.
Un amplio perímetro de seguridad
La Guardia Civil se encargó de establecer el perímetro de seguridad y de garantizar la protección marítima del entorno durante toda la operación. Los agentes desalojaron completamente la zona de bañistas, submarinistas, embarcaciones y cualquier otro usuario que pudiera quedar afectado por los trabajos. De manera preventiva, también se activó un recurso sanitario del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), aunque la intervención se desarrolló sin incidencias.
Una vez asegurado el entorno, los especialistas hicieron una primera inmersión de reconocimiento para comprobar el estado, las características y la ubicación exacta del proyectil. La inspección confirmó que el artefacto se encontraba en una zona especialmente sensible desde el punto de vista ambiental. La proximidad de la posidonia llevó a los responsables del operativo a descartar su detonación en el mismo lugar donde había sido localizado. El objetivo era evitar que la explosión pudiera afectar a la vegetación marina y al resto de especies presentes en este sector del Parque Natural del Cap de Creus.
Traslado a un fondo de arena
Después de la valoración técnica, los buceadores trasladaron el proyectil hasta una zona considerada segura, situada entre siete y ocho metros de profundidad. El punto escogido tenía un fondo de arena y estaba libre de vegetación, unas condiciones más adecuadas para llevar a cabo la neutralización del artefacto.
Con el proyectil ya situado en este emplazamiento, la Unidad de Buceadores de Medidas contra Minas preparó una carga de destrucción con un cordón detonante de cien gramos por metro. La detonación controlada se ejecutó según lo previsto y permitió neutralizar el proyectil sin provocar incidencias. La operación finalizó después de comprobar que el artefacto había quedado destruido y que la zona era segura.
