Los biólogos están preocupados por el crecimiento exponencial de la población de cotorritas grises (o cotorras argentinas) en diferentes puntos del Estado español. Ante esta situación, los expertos tomaron la medida de incluir la especie en el Catálogo de Especies Exóticas, y prohibir su posesión, transporte, tráfico o comercio. Pero a pesar de todo, la medida se ha mostrado ineficiente. José Postigo, investigador de la Universidad de Málaga, ha considerado que las medidas aplicadas hasta ahora son ineficientes y ha pedido que el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente emprenda una campaña organizada contra las cotorras argentinas para evitar que causen problemas a la agricultura y a otros tipos de aves: no descarta ni siquiera recurrir a la eutanasia de estos pájaros.

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Cotorras comiendo restos de carne. Foto: Roberto Fiadone

Zoológico o exterminio

Postigo apunta a que tanto se tiene que tratar el problema de las cotorras en los núcleos donde hay más, como en las zonas donde se encuentran menos, porque si solo se pone el foco a las grandes concentraciones, en las otras áreas se multiplican. Sugiere que, en las zonas menor cantidad, se proceda a retirarlas todas para entregarlas a un parque zoológico que las cuide o, en caso de que no sea posible, se sometan a eutanasia. Según este investigador, hace falta una reflexión sobre qué es más cruel: encerrar un pájaro de por vida o aplicarle la eutanasia de forma "eficaz y rápida". Postigo asegura que no quiere matar animales, pero que con el sacrificio de unos centenares de cotorras se puede evitar tener que matar centenares de miles en el futuro.

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Nidos de cotorras argentinas en Zaragoza. Foto: Fernando

Alerta

Esta cotorra (Myiopsitta monachus) es una especie invasora, que se detectó por primera vez en Barcelona en 1975, en el Parque de la Ciutadella, y que desde entonces no ha parado de proliferar. Aunque tiene preferencia por las zonas urbanas y por las áreas donde hay palmeras, se ha difundido por todo el litoral catalán y también está presente en varias comarcas del interior del territorio. La cotorra argentina convive, en Barcelona, con otros seis tipos de loros y cotorras procedentes de las zonas tropicales de América y África: la cotorra de Kramer, el loro de Senegal, la aratinga nanday, la aratinga mitrada, la aratinga de máscara roja y la aratinga de cabeza azul. Los estudios realizados en el ámbito del Estado español constatan que las cotorritas grises duplican la población cada 5 años. Ahora ya hay más de 21.000. Es el tipo de cotorra más habitual, que convive con otras cinco especies de este tipo. Se la ha detectado en 150 municipios, aunque las poblaciones más importantes se encuentran en Madrid, Barcelona y Málaga. Tiene una increíble facilidad para adaptarse a diferentes medios: en Bruselas las cotorras argentinas han proliferado y han sobrevivido a temperaturas de menos 15ºC bajo cero.

 

Fotografía de portada: Cotorritas grises en Bruselas. Foto: Szilas

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