"Que el funcionario tenga un solo objetivo: el interés general". Es sólo una idea, una de las más básicas, que afronta el nuevo Máster de la Universitat de Barcelona de prevención y lucha contra la corrupción y de buen gobierno, pionero en el Estado español y que hoy ha lanzado durante la inauguración el director de la Oficina Antifrau de Catalunya, Miquel Ángel Gimeno.
Empieza ahora y está dirigido a titulados en Gestión y Administración Pública, Derecho, Economía, Ciencias Empresariales y Ciencias Políticas y de la administración. Hay inscritos varios funcionarios y algunos concejales de Ayuntamientos pequeños. Y también de empresas como Telefónica o Abertis, que trabajan directamente con las administraciones públicas a partir de concesiones de servicios. Preocupan especialmente, también, las asociaciones y fundaciones que reciben fondos o ayudas públicas. En un momento en que es clave tener profesionales bien formados en transparencia y buen gobierno para cumplir las leyes y garantizar la buena administración, la Universitat de Barcelona pone en marcha este curso para tratar el problema de raíz y para contribuir a hacer el "cambio cultural" de lo que el conseller de Transparència, Raül Romeva, ha hablado durante la inauguración del Máster, y que es necesaria en la lucha contra la corrupción.
Un problema es que para "detectarlo todo el alcance es difícil", ha explicado el director de la Oficina Antifrau, en una de sus primeras intervenciones públicas en el cargo. Para garantizar el buen gobierno, la buena administración y la buena justicia se debe empezar por el primer peldaño, por abajo, y en este sentido hay que garantizar que los funcionarios tengan un solo objetivo que es el interés general. En este sentido Gimeno ha puesto el foco en las administraciones públicas, donde cree que "la problemática es que la corrupción queda relativizada. La base está en el incumplimiento de muchas normas y la no ética de los funcionarios públicos". Gimeno, el más directo de los ponentes hoy, ha lanzado una alerta también en la escena política: "Ya está bien de absoluciones electorales, porque la corrupción se queda".
La "dimensión ética y económica" que está cogiendo la corrupción "está poniendo en riesgo lo que significa la democracia", según Romeva, que cree que la clave es la confianza. "Todo radica en la confianza. Sin confianza el sistema no funciona", ha incidido el conseller, que ha remarcado la necesidad de "estirar hilos" y combatir la corrupción y las malas prácticas "a través de la denuncia, el análisis y la investigación". "Ninguna contemplación con las malas prácticas", ha concluido.
La Federación de Municipios de Catalunya, representada por su presidente Xavier Amor, y salpicada en el caso Mercurio, ha admitido que muchas de las malas prácticas y los primeros síntomas de corrupción en los Ayuntamientos salen de la burbuja inmobiliaria y las políticas urbanísticas.
Un cambio cultural
La lucha contra la corrupción recae en el cambio cultural necesario para dejar de concebir la mala praxis por procedimientos normales. "El cambio cultural obliga a asumir que todos tienen su papel para trabajar en la solución y en la no prolongación del problema".
El conseller dice que "el sistema como tal requiere una estructura nueva", con nuevas herramientas, para hacer limpieza.
Y entre estas nuevas herramientas hay el código de conducta, "imprescindible para ganar la confianza", según Romeva, y los buzones anónimos "para poner fin a las malas prácticas". Este buzón es precisamente el que está poniendo en práctica el Ayuntamiento de Barcelona. Es una herramienta donde los mismos funcionarios pueden denunciar a los trabajadores que tienen mala praxis o comportamientos de dudable ética profesional. Se deben tener también las herramientas y las garantías para contrastar este tipo de información para que sean realmente eficaces contra la corrupción.
Jaume Asens encabeza la puesta en marcha de la maquina que tiene que implantar la ley de la Transparencia en el Ayuntamiento. Barcelona es un ejemplo en la implantación de la ley de la Transparencia. El Ayuntamiento tiene el código ético, el reglamento y el buzón para denunciar comportamientos sospechosos de corrupción. El reglamento no tiene precedentes en el Estado español y se incluye dentro de la aplicación de la ley de la Transparencia que entró en vigor este mes de enero. Para Asens, "la corrupción es un síntoma de un organismo que está enfermo". Y ha sentenciado: "La corrupción es el cáncer de la democracia".