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Comunicadores científicos han tirado de las orejas a El Hormiguero por la polémica entrevista a Marcos Llorente, en la que el jugador del Atlético de Madrid volvió a negar la evidencia científica —como hace a menudo en las redes sociales y otros espacios—. En el programa del pasado martes 19 de mayo, el futbolista puso en duda la relación entre la radiación ultravioleta y el cáncer de piel, así como la efectividad de la crema solar —cree que basta con exponerse al sol desde que sale, ya que "prepara la piel y el cuerpo"—. En cuanto a la radiación ultravioleta, llegó a hacer la siguiente pregunta: "¿Cómo saben que es el sol (el que hace daño) y no esta luz?".

Una semana después de la emisión de la entrevista, la Asociación Española de Comunicación Científica (AEC2) ha enviado una carta a la dirección del programa, al Comité de Cumplimiento Normativo y al Consejo de Administración de Atresmedia para recordarles su "responsabilidad" ante mensajes que ponen en riesgo la salud de la ciudadanía. Antes que nada, han recordado que no existe ningún "debate", a diferencia de lo que dice Llorente: "No es verdad que exista un debate científico real sobre esta cuestión y, de existir un debate social, está, precisamente, animado por este tipo de cuestionamientos en este tipo de canales".

En lugar de un "debate", los comunicadores científicos defienden que hay "un gran consenso". "La Organización Mundial de la Salud (OMS) asume la radiación ultravioleta —proveniente principalmente del sol— como factor causal principal del cáncer de piel. La Skin Cancer Foundation también estima que aproximadamente el 86% de los melanomas y el 90% de otros cánceres de piel están asociados a esta exposición. Y la Academia Española de Dermatología y Venereología recomienda evitar la exposición solar en las horas centrales del día y, explícitamente, medidas de fotoprotección física y uso adecuado de protector solar, que pueden ser de tipo químico, físico o mixto, sin variar en su seguridad", argumenta.

La AEC2 insiste en esta línea, y recuerda que una encuesta recientemente publicada en la revista científica Dermato recoge que la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles (97%) afirma usar protector solar. También cita otro trabajo publicado en 2024 en Journal of Public Health que analiza las creencias de salud sobre la prevención del cáncer de piel en el Estado, y concluye que la comunicación ejerce un papel fundamental, ya que contribuye a aumentar la conciencia y los comportamientos preventivos entre la población en riesgo. "Estudios como estos refuerzan la idea de que entre la población no hay rechazo a la fotoprotección, pero sí que es necesaria una mayor concienciación y divulgación sobre el daño potencial de la radiación solar y de la importancia de una buena fotoprotección, sobre todo entre los hombres y las personas menores de 25 años, un grupo de edad sobre el cual Llorente puede tener especial influencia", señalan.

La AEC2 pide a "El Hormiguero" y Atresmedia responsabilidad en la comunicación de la salud pública. aecomunicacioncientifica.org/carta-a-el-h...

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— Asociación Española de Comunicación Científica (AEC2) (@aecomcientifica.bsky.social) 22 de mayo de 2026, a las 16:42

Es cierto que el presentador, Pablo Motos, rebatió con datos las mentiras de Llorente. Por ejemplo, dijo que "el daño solar es acumulativo y el 90% de los cánceres de piel vienen por los 20 años de sol de la persona". Sin embargo, los comunicadores científicos consideran que con eso no basta, ya que el programa puso la evidencia científica y las opiniones personales en el mismo nivel de "debate". "De fondo hay un problema que consideramos editorial", dice la carta.

Así pues, desde la AEC2 han solicitado a El Hormiguero y a Atresmedia una "rectificación clara" después de la entrevista. "En el mismo formato y franja de audiencia en que se expusieron declaraciones del futbolista Marcos Llorente", añaden. Asimismo, piden que la rectificación esté fundamentada en la evidencia científica contrastada y en voces expertas en dermatología y oncología, y que el programa adquiera un compromiso mayor con la comunicación científica rigurosa en cuanto a contenidos relacionados con la salud pública.