Más novedades sobre el científico de la Universidad de Barcelona, Franc Llorens, que murió en julio de 2022, presuntamente después de contagiarse de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, que él mismo investigaba. Según apunta La Vanguardia, el neurocientífico habría sido el responsable de introducir personalmente las muestras biológicas de alto riesgo al laboratorio del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge. Además, lo habría hecho sin registrar su entrada ni informar a sus superiores. El investigador hizo varios experimentos con algunas de estas muestras de priones potencialmente peligrosas, a pesar de que, no tenía la autorización, ya que el laboratorio no tenía las condiciones de seguridad necesarias para este tipo de trabajos. Así pues, los trabajos del científico muerto pusieron en riesgo no solo su vida, sino también la del resto de colegas, como el personal de mantenimiento y limpieza del mismo laboratorio.

Muestras afectadas por Creutzfeldt-Jakob

Las muestras que entró de manera unilateral el científico correspondían a tejido encefálico y líquido cefalorraquídeo de personas y otros animales estropeado por varias enfermedades neurodegenerativas, entre ellas, la de Creutzfeldt-Jakob. Las muestras procedían de la universidad alemana de Gotiga —Llorens había trabajado allí entre 2013 y 2018—, y de la de Coimbra, en Portugal.

A finales de 2020, el científico se empezó a encontrar mal y pidió la baja médica afectado por síntomas compatibles con la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Fue entonces cuando se descubrieron las muestras en los congeladores del laboratorio. El director del centro, según relata el citado diario, descubrió las muestras acompañadas de una anotación—CJD— las siglas de la enfermedad en inglés. Así pues, escuchando el testimonio del resto de científicos y leyendo las anotaciones de los ordenadores del mismo laboratorio, dedujo que podía contener priones. Una vez hecho el descubrimiento se informó a la dirección del Idibell, a la UB, y al Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), del Ministerio de Ciencia, que había contratado al neurocientífico. Hoy día, ninguna de estas instituciones ha dado explicaciones sobre el motivo por el cual tuvieron que pasar 2 años entre el hallazgo de las muestras y su posterior envío al centro CIC BioGune del País Vasco para analizarlas. Precisamente, en este lugar es donde se pudo confirmar que tenían priones, y, por lo tanto, podían ser infecciosas.

Investigación de los Mossos d'Esquadra

Los Mossos d'Esquadra han abierto una investigación para aclarar las causas de la muerte del científico que estudiaba la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Los Mossos buscan indicios de si los hechos pueden ser constitutivos de un delito y de su posible relación con las muestras no autorizadas que la UB localizó en un congelador del laboratorio. La universidad, el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y el consorcio público CIBER, instituciones estas dos de las cuales era miembro, abrieron una investigación interna.

El bioquímico empezó a trabajar en Barcelona en 2018 y desarrolló síntomas compatibles con la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Esta es una patología neurodegenerativa que se incuba en silencio durante años. Cuando aparecen los primeros síntomas, demencia y rigidez muscular, puede provocar la muerte en menos de seis meses. El laboratorio fue clausurado unas horas después de ser notificados sobre la existencia de las muestras y, al cabo de cuatro semanas, una empresa especializada lo descontaminó. En aquel momento, se identificaron las personas que trabajaron en este laboratorio y se les comunicó el potencial riesgo al cual podían haber sido expuestas. También se les ofreció la realización de pruebas médicas y apoyo psicológico. En marzo del 2023 llegaron los resultados de las pruebas analizadas, que resultaron positivos, y así se comunicó a los otros investigadores.