Las lluvias, dispersas e irregulares, no contribuyen a eludir el estado más crítico. Aumentarán las restricciones para garantizar el abastecimiento de agua de boca.
A pesar de los esfuerzos por intentar trasladar a la población la grave situación de sequía que estamos atravesando, lo cierto es que el consumo de agua no deja de crecer en Catalunya. En abril aumentó en 10 litros por persona y día.
Ante esta situación, y en vista del escaso impacto que están teniendo las últimas lluvias en la recuperación de las reservas de agua embalsada, el govern no descarta decretar el escenario de emergencia este verano, ante unas previsiones de lluvia nada favorables y en función de cómo evolucione la demanda.
En estos días, el director de la Agencia Catalana del Agua (ACA), Samuel Reyes, ha vuelto a solicitar la colaboración ciudadana recordando la importancia de aplicar las medidas de ahorro doméstico en el día a día, reconociendo que, a pesar de las lluvias de los últimos días, que han sido puntualmente copiosas, pero muy dispersas y mal repartidas, hay una alta probabilidad de que entremos en emergencia antes del otoño.
Con la activación de dicho escenario, y más allá de ampliar aún más las restricciones al riego agrícola y de zonas verdes o al uso lúdico del agua, las empresas de abastecimiento podrán aplicar medidas extraordinarias para garantizar el acceso al agua potable de la población, como la reducción de la presión o incluso, llegado el momento, la suspensión temporal del servicio durante buena parte de la jornada, estableciendo una dotación máxima que podría reducirse hasta los 160 litros por persona y día.
Los embalses de las cuencas internas, sistemas Ter-Llobregat y Muga-Fluvià, están a una cuarta parte de su capacidad, cuando el año pasado, considerado muy seco, estaban al 60%, y según la media de la década deberían estar al 85%. En este contexto de escasez, tras más de 30 meses continuados de sequía, Catalunya afronta el período con la pluviometría más baja del año y el de mayor consumo, debido al fuerte aumento de la demanda en el sector turístico.
Hay que recordar que, a pesar de las medidas de autocontrol que ha puesto en marcha el sector en los últimos años y de la ejemplaridad de algunos establecimientos en el ahorro de agua, lo cierto es que el consumo de cada veraneante que viene a Catalunya llega a triplicar o incluso cuadruplicar de media el de sus habitantes.
Por todo ello, los expertos siguen demandando a la ACA que agilice el despliegue de las medidas contenidas en el plan de la gestión contra la sequía exigido por la Unión Europea y presentado la semana pasada.
Con unas inversiones cercanas a los dos mil quinientos millones de euros, el principal objetivo de dicho plan es hacer frente a la situación de escasez derivada de la crisis climática mediante un aumento de la desalinización, con la puesta en marcha de una nueva planta, y de la regeneración y reutilización de las aguas residuales, así como una gestión más eficiente del ciclo integral del agua.