Romano Lifranchesca es el nombre que consta en un acta de defunción del Archivo Central de la Audiencia de Tarragona. Murió el 7 de septiembre de 1938, durante la batalla del Ebro. Su nombre real era Francesco Romagnoli, un carpintero nacido en la ciudad italiana de Cesena en 1901, que estuvo inscrito en la XII Brigada Internacional o Brigada Garibaldi. El nombre de este voluntario internacional antifascista ha salido del olvido y ha sido rescatado por Catalunya, junto con 268 nuevos voluntarios, documentados ahora de forma “exhaustiva”, a través de dos nuevos estudios, impulsados por el Departament de Justicia en el marco del programa Alvah Bessie. El objetivo del programa es la búsqueda de voluntarios internacionales desaparecidos durante la Guerra Civil en Catalunya y de familiares en sus países de origen. A Francesco las autoridades de la época le invirtieron el nombre y el apellido, lo inscribieron con la grafía española y también le cambiaron el “li” del final del apellido.
La clave de haber podido recuperar la identidad real de Francesco y dónde murió ha sido revisar y cruzar documentación coetánea localizada, como el valioso Archivo Estatal Ruso de Historia Social y Política. Este archivo contiene, en el idioma original, los diarios de las milicias que recogen los nombres de los combatientes y la fecha de su muerte, como la de Francesco, según explica a ElNacional.cat el historiador Jordi Martí-Rueda, autor de los trabajos y al frente del programa Alvah Bessie.
Unos 2.000 voluntarios antifascistas en Catalunya
Actualmente, con los nuevos datos recogidos, el programa Alvah Bessie ha podido ampliar y actualizar la lista global de voluntarios internacionales documentados en Catalunya, a través de la Dirección General de Memoria Democrática, que se eleva ya a 1.139 nombres y que se puede consultar en su web. Se recuerda que la batalla del Ebro fue el episodio más sangriento del conflicto, con un balance de más de 30.000 muertos, 75.000 heridos y 15.000 prisioneros.
¿Cuántos voluntarios más desaparecidos en Catalunya se podrían documentar? “Hasta unos 2.000 voluntarios”, responde Martí-Rueda y explica que falta por revisar y documentar unidades bastante numerosas como eran las integradas por “voluntarios de nacionalidad polaca y francesa”. La mayoría de los brigadistas internacionales vivían en Francia o en zonas cercanas a la España republicana. Los italianos ya habían escapado de Mussolini.
Familias de 69 brigadistas inscritas
El programa Alvah Bessie se inició en el año 2022 y desde entonces Justicia tiene 69 brigadistas internacionales inscritos en el censo de personas desaparecidas durante la Guerra Civil, a petición de sus familiares e historiadores. Por ahora, no se han encontrado los restos de ninguno de ellos. No obstante, los estudios para acotar dónde murieron y desaparecieron “son valiosos”, sobre todo para cuando se abren fosas de la Guerra Civil y el franquismo y se exhuman los restos de personas, ya que puede facilitar su identificación, declara el historiador. Por ahora, se documenta una “estimación” de dónde murieron o desaparecieron. En este grupo, sí que se han identificado 27 brigadistas de nacionalidad española.
Así, el programa de los brigadistas permite ampliar el conocimiento sobre estas personas y facilitar la possible identificación a través del Censo de personas desaparecidas, el Plan de fosas y el Programa de identificación genética.
Pluralidad de nacionalidades
En estudios anteriores ya se recuperó la identidad de 522 brigadistas internacionales venidos a Catalunya para combatir contra las tropas franquistas. Eran: 286 brigadistas estadounidenses, 96 canadienses, 86 británicos y 6 de la República de Irlanda.
En el primero de los nuevos estudios se ha documentado un total de 363 combatientes, de los cuales 166 eran italianos, 137 de nacionalidad española y 60 de otras nacionalidades. Además, también se han identificado otros 42 brigadistas italianos, que estaban en el frente de Aragón y que murieron en hospitales en Catalunya. Del batallón Checo se han encontrado voluntarios de Croacia, de Eslovenia y de la zona de los Balcanes. En el millar de personas documentadas, incluso hay de Asia y Nueva Zelanda. “Fue una guerra internacional”, manifiesta Martí- Rueda para evidenciar la pluralidad de nacionalidades de las milicias antifascistas.
En esta lista, de mujeres extranjeras voluntarias muertas en el frente hay, pero pocas. La mayoría eran enfermeras y la guerra no fue la causa directa de su muerte, explica Martí-Rueda. Recuerda el caso de una enfermera irlandesa que murió al producirse un incendio en un piso del Eixample de Barcelona.
Veían la serra de Cavalls
En el segundo estudio, se detallan los movimientos de las unidades italianas y checas, donde podrían haber muerto o desaparecido sus integrantes “en un grado de precisión que no había hasta ahora”, asegura el estudioso. En este caso, es el área de Tortosa y Gandesa. Martí-Rueda detalla que en la historiografía italiana, que ha sido también una buena base de consulta, “se afirmaba que los voluntarios caídos estaban en la Serra de Cavalls”, cuando en realidad “estaban en otras cotas, al norte de Corbera d'Ebre, y seguramente desde allí veían la sierra”, declara. Para la historiografía esta precisión es importante y “para cuando abrimos una fosa, también”, insiste.
En concreto, en el estudio se detalla que la XII Brigada Internacional o Brigada Garibaldi, adscrita a la 45 División republicana y compuesta en buena parte por voluntarios de Italia y también por personas de América del Sur, actuó en dos momentos. El primero, en la primavera de 1938, durante la retirada posterior a la ruptura del frente de Aragón, y en septiembre del mismo año, durante una parte de la batalla del Ebro. La batalla continuó hasta el 16 de noviembre, pero el 24 de septiembre los internacionales de la XII Brigada fueron desmovilizados y retirados del frente.
También se informa que el Batallón Divisionario o Checo-Balcánico, también de la 45 División, era una unidad de nueva creación, y agrupó principalmente a brigadistas del este de Europa que habían formado parte de la 129 Brigada Internacional. En abril de 1938, después de que el ejército franquista rompiera el frente de Aragón, el territorio de la República había quedado partido en dos y la Catalunya republicana, aislada. A consecuencia de este episodio, la 129 Brigada había quedado en la zona centro de la Península, pero algunos de sus miembros, que habían perdido contacto con el grueso de la brigada, habían llegado a Catalunya y habían quedado separados de su unidad; con estos combatientes, pues, se creó el batallón Checo-Balcánico, que participó en la batalla del Ebro sin estar adscrito a ninguna brigada.
Estos estudios recogen hipótesis con documentación real e información oficial y local, como la recogida por los hospitales, que buscan sacar del olvido a estos luchadores por las libertades y la democracia.
