Nueva oportunidad para la reparación y la justicia con las víctimas de la represión franquista en Reus. Este martes, el Departament de Justícia i Memòria Democràtica ha realizado una prospección en la calle Jacint Barrau de la capital del Baix Camp para ubicar el pozo de una posible fosa franquista que estaría ubicada en el entorno de la antigua fábrica textil de Pich y Aguilera. El Ayuntamiento de Reus presentó el pasado mes de diciembre un informe a la Generalitat de Catalunya identificando cuatro posibles ubicaciones de este pozo que un testigo ubicó con restos inhumados en el año 1951, todo en un punto donde hubo un campo de concentración franquista en el año 1939. Los técnicos del departamento han inspeccionado la zona con la ayuda de un georradar para localizar el supuesto pozo y poder empezar el proceso para reparar la dignidad de las víctimas de la represión franquista que podrían estar enterradas en esta fosa común. La concejala de Buen Gobierno, Transparencia y Participación de Reus, Montserrat Flores, ha destacado que ahora “se pasa del testimonio oral a la memoria y el conocimiento, a la ubicación del objeto y del lugar físicamente”.

Generar un mapa para encontrar el pozo

La intervención que ha comenzado este martes consiste en una prospección con un georradar en la calle Jacint Barrau en los cuatro puntos delimitados en una investigación del Archivo Municipal de Reus. Dos están en la misma calle y los otros dos en el patio del instituto Baix Camp, donde antes estaba la Escola del Treball. La metodología del trabajo se basa en el análisis de la intensidad del subsuelo. Los datos recogidos por el radar se procesan para generar un mapa que permite determinar si hay variaciones significativas de la densidad del subsuelo, como vacíos o agujeros compatibles con la presencia de un pozo. Los resultados de la prospección, por lo tanto, no serán inmediatos, pero si se localiza el pozo, entonces el departamento valorará la intervención arqueológica en el lugar para descubrirlo y, si fuera el caso, exhumar los restos humanos presentes siguiendo los protocolos establecidos. La Generalitat ha comenzado los trabajos de identificación del pozo después de recibir un informe del archivo de la ciudad donde se determinaban cuatro posibles lugares donde se podía encontrar la fosa. La alcaldesa de Reus, Sandra Guaita, ha agradecido la labor realizada tanto por el Archivo como por la concejala Flores y ha remarcado que “ha permitido que se encuentre un espacio más o menos acotado” para hacer la prospección. “Esperamos que Memòria Democràtica siga con la investigación”, ha añadido.

Un técnico con el georradar para ubicar el pozo de la fosa de Pich y Aguilera / ACN
Un técnico con el georradar para ubicar el pozo de la fosa de Pich y Aguilera. Foto: Arnau Martínez/ACN

Restos de la represión franquista

En 2001, un vecino de Reus, Antoni Batlle, dejó por escrito que entre la Escola del Treball (ahora el instituto Baix Camp) y la antigua fábrica de Pich Aguilera había un pozo de dos metros y medio de diámetro y una profundidad de cien metros. Batlle explica que un familiar suyo bajó en el año 1951 a comprobar en qué estado se encontraba el pozo y descubrió que se apilaban "decenas" de cadáveres. Al comentarlo a los superiores, el propietario decidió cerrar el agujero. La hipótesis es que los cuerpos de los pozos sean víctimas de la represión franquista en la capital del Baix Camp durante los primeros meses de la posguerra. El 15 de enero de 1939, las tropas franquistas entraron en la ciudad y se instaló un campo de concentración de prisioneros de guerra en el edificio de la Escola del Treball y en dos pabellones contiguos. Algunos de los prisioneros habrían muerto a causa de los maltratos y las duras condiciones de reclusión, y habrían sido arrojados al pozo.

El último año varios historiadores locales han estado trabajando para localizar este pozo con el fin de traspasar la información a la Generalitat y que se abriera la fosa. Joan Olivella y Cristian Muñoz, junto con el arquitecto Miquel Pich Aguilera, bisnieto de los propietarios de la industria, descubrieron una posible ubicación. Gracias a una imagen aérea de un bombardeo durante la Guerra Civil, determinaron que el pozo no estaría en el complejo de la fábrica, sino en la calle de Jacint Barrau. Aparte, también ha trabajado intensamente en la identificación del Archivo Municipal de la ciudad. Flores ha destacado que el descubrimiento de la imagen aérea les “obligó a pensar en el conjunto, en toda aquella área delimitada entre cuatro calles muy grandes”. El siglo pasado este espacio se transformó y el archivo ha consultado la documentación urbanística para observar “la evolución” de la zona y ubicar las posibles localizaciones del pozo. Entre la documentación aportada se encuentra el convenio entre el Ayuntamiento, la fábrica y la Escola del Treball, donde se indica la cesión de un pozo y donde también hay un plano donde se dibuja la localización.