Desde hace 4 días los dos bomberos de Palafrugell intoxicados, supuestamente, por las judías y el bacalao en conserva que cenaron durante la guardia del domingo en el mismo parque de bomberos, están sedados. No hay una previsión clara de cuando de tiempo tendrán que estar así. Fuentes próximas a la familia explican a El Nacional que en un primer momento se les comunicó que los mantendrían sedados durante meses. Pero en las últimas horas les han dicho que serán semanas. La incertidumbre plana ahora mismo sobre las familias de los bomberos ingresados en el Hospital Josep Trueta de Girona, por un caso de botulismo.
Están en la UCI y el pronóstico es reservado y el estado, de gravedad. Desde el Hospital Josep Trueta de Girona admiten que el caso "irá para largo". De hecho, no saben cuál será el desenlace. Los dos bomberos están sedados y "dependiendo de cómo vayan evolucionando" pueden tardar "12 días o 11 semanas" en despertar. El periodo, explican fuentes del hospital, es orientativo según la experiencia en otros casos con los que se están documentando. "No sabemos qué durará. Ni idea", admiten fuentes de Josep Trueta a El Nacional. Desde el año 2011 que no había habido ningún caso de botulismo en Catalunya.
Los dos bomberos afectados empezaron a notar los síntomas lunes, 27 de junio, por la noche y el martes ingresaron ya en el Josep Trueta con pronóstico reservado. Habían compartido la comida con siete compañeros más del parc de Palafrugell. Los nueve bomberos comieron lo mismo: judías envasadas en un tarro de cristal, bacalao y una ensalada. Lo compraron en el supermercado que hay cerca del Parc de Bombers e hicieron una comida de familia como se acostumbra a hacer en muchos parques durante las guardias. Aunque los nueve bomberos comieron lo mismo, sólo dos de ellos empezaron a tener los síntomas el mismo domingo por la noche.
¿Hay tratamiento?
Uno de los problemas es que hasta ahora habido pocos casos de botulismo y falta experiencia. "Hay poca casuística" y por eso se está aplicando un tratamiento más teórico que nada, explican a El Nacional fuentes del hospital.
El botulismo es una enfermedad potencialmente fatal. La provoca una toxina, producida por una bacteria denominada clostridium botulinum. Esta bacteria se encuentra en tierra y orillas de los lagos, bahías y mares. Los intestinos de peces, mamíferos, cangrejos y otros mariscos puede contener C botulinum. Las esporas bacterianas pueden estar en alimentos frescos y guisados adecuadamente.
Los infectados por la bacteria empiezan a ver borroso, tienen mareos y debilidad muscular. Si no se trata el botulismo, los músculos del brazo, pies y tronco, así como los músculos respiratorios pueden paralizarse y el paciente puede morir. El botulismo se puede contraer o bien por alimentos que contengan la bacteria o bien a través de una herida.
Ante la insuficiencia respiratoria que provoca la bacteria, los médicos mantienen un suministro adecuado de oxígeno. Se hace con ventilación mecánica y vigilancia en la UCI. Dando la antitoxina al enfermo, se reducen los síntomas y la parálisis, pero los médicos admiten que no detienen la enfermedad.
Judías y bacalao fuera de circulación
El botulismo responde habitualmente a la ingesta de conservas en mal estado, por lo cual las primeras sospechas apuntaron a unas judías cocidas y a un bacalao desmigajado desalado que los bomberos habían consumido. La Agència de Salut Pública de Catalunya ordenó ayer la retirada preventiva de varios lotes de estos productos que se venden en supermercados de toda España.
Desde 1995, sólo se han producido siete brotes de botulismo a Catalunya, el último en el 2011, pero siempre relacionados con conservas caseras y nunca con industriales. La intoxicación botulímica empieza con una sensación de malestar que evoluciona al verse afectado el sistema nervioso y la musculatura.