La escritora escocesa Ali Smith ha inaugurado este miércoles la jornada de Sant Jordi en Barcelona con un pregón marcado por la advertencia sobre los riesgos que afrontan las bibliotecas en todo el mundo. Desde el Saló de Cent del Ajuntament, la autora ha reivindicado los libros como herramienta de resistencia y como espacio de encuentro colectivo, recordando su poder transformador. “Los libros son tan poderosos que hacen enfadar a los tiranos”, ha afirmado, en un discurso en el que también ha apelado a la lectura como respuesta ante la polarización global. “Si nos sentimos impotentes en este mundo que querrían algunos líderes mundiales, abramos un libro”, ha defendido.
En su discurso, Smith ha puesto el acento en el auge de la censura y las presiones sobre las bibliotecas públicas en todo el mundo. “Los tiranos y los demagogos odian todas las artes, porque son más poderosas de lo que ellos lo serán jamás”, ha advertido, antes de denunciar que “desde Rusia hasta Estados Unidos” se están produciendo intentos de control y retirada de libros. Para la autora, estos episodios son un síntoma claro: “Los ataques a las bibliotecas son siempre la prueba de que la tiranía está en marcha, que alguien quiere controlar el relato”. En esta línea, ha añadido que cuando las instituciones desprecian o atacan los libros y a sus profesionales, lo que se pone en cuestión es la libertad misma. También ha lamentado que, en su país, el cierre de bibliotecas se haya convertido en una realidad “silenciosa y sutil”, pero igualmente nociva.
Antídoto a las pantallas
Smith también ha reivindicado la lectura como acto colectivo y no individual, que permite también leer el mundo y las narrativas que lo dominan. Según la autora, muchos de los conflictos globales tienen que ver con cuestiones como “el acaparamiento de tierras, la exclusión, la creación de fronteras y el cierre”. Ante esto, ha reivindicado el papel de los libros como espacios de apertura y comprensión. “Los libros siempre tienen que ver con la apertura”, ha afirmado, antes de advertir que, en un contexto en que la información fiable se diluye y las personas son tratadas como datos, la lectura se convierte en “un antídoto” imprescindible.
La jornada de Sant Jordi llega en un contexto de movilización del sector. Los trabajadores de las bibliotecas de la Diputación de Barcelona han iniciado protestas para denunciar unas condiciones laborales que consideran abusivas. Este martes han hecho una huelga de 24 horas y ya han advertido que la convocatoria se repetirá cada sábado de manera indefinida. La protesta se ha hecho visible también en la plaza de Sant Jaume, delante del Ayuntamiento, coincidiendo con la lectura del pregón de Smith. Todo ello, en un clima en que el debate sobre el papel de la lectura ha ganado eco en las últimas semanas a raíz de declaraciones como las de Gabriel Rufián, que afirmó que prefiere “llenar tiktoks que bibliotecas”.
