Es difícil que el PSOE logre taponar a corto plazo el agujero de descrédito abierto por el auto de Santiago Pedraz sobre las cloacas de Leire Díez. Al desgaste derivado de la instrucción judicial se suman el silencio del partido y la falta de explicaciones por parte del Gobierno. Ferraz se comprometió a hacerlo tras el registro practicado por la UCO el pasado miércoles, pero sigue pendiente por una mera cuestión de acceso al sumario.

A favor de Pedro Sánchez juega, por ahora, la ausencia de mensajes o conversaciones que acrediten un conocimiento directo de la presunta actividad ilícita del grupo de Leire. Sin embargo, hay zonas de sombra que exigen una aclaración. Demasiados focos de riesgo que pueden propagar el incendio desde Ferraz hasta la Moncloa, como si se tratara de una misma casa en llamas. Está el momento en que se activa la red. Los cinco días de Sánchez y la polémica reunión en Ferraz 70. «Me voy de urgencia a Madrid […]. Me ha mandado Santos ir. Tenemos información que ayudaría al presidente», escribió Leire Díez.

Falta saber desde cuántas empresas opacas y pantallas recibía Díez el dinero de la caja del PSOE y cuánto recibió. Por ahora sabemos que lo hizo a través del abogado interpuesto Jacobo Teijelo, la empresa del socialista andaluz Gaspar Zarrías y otra consultora más interpuesta. “El dirigente de todas las salsas, como en los ERE", apuntan desde el entorno de Susana Díaz. Sabemos que Díez reportaba al secretario de Organización. E incluso que Santos Cerdán sería el instigador de la cloaca. Falta saber cuál es el papel exacto del empresario Javier Pérez Dolset con Leire Díez, qué trabajos hicieron y quién reportaba a quién.

Hasta ahora, según Santos y Díez, se habían visto “un par de veces”. El juez Pedraz habla de cerca de cuarenta; 22 en la quinta planta de Ferraz. Por el auto y lo conocido de la trama, Santos Cerdán es el único que puede complicar al presidente por su rol y sus competencias. El secretario de Organización y hacedor de la última investidura reportaba directamente al presidente. No tenía cargo interpuesto, ni pasaba por la jefatura de Gabinete y su adjunto, el ahora ministro y secretario de Estado Óscar López y Antonio Hernando. Fuentes del entorno de Ferraz y Moncloa —presentes en la polémica reunión de Ferraz— definen una relación directa entre ambos, con encuentros personales y no por WhatsApp. “Si alguien podía reportar directamente al presidente, era Santos”, resumen.

Y después está Vicente Fernández, expresidente de la SEPI. Si Leire Díez ocupó responsabilidades en las empresas públicas Enusa y Correos de 2018 a 2024, antes de adentrarse en la presunta trama, Fernández regresó a la SEPI hasta marzo de 2021, tiempo durante el cual la ministra María Jesús Montero mantuvo la presidencia vacante. Fernández renunció a un sueldo de unos 250.000 euros anuales para incorporarse a Servinabar, la constructora vinculada a Santos Cerdán. Los contratos en los que intervino y las gestiones que pudo realizar al amparo de esa relación medirán el verdadero alcance de la red.

Cuanto más prolonguen el Gobierno y el PSOE su silencio sobre la red de Leire Díez y Santos Cerdán, mayor será el desgaste para Pedro Sánchez

Es probable que el caso no implique directamente a Antonio Hernando. El exportavoz de Interior en el Congreso y exadjunto a la jefatura de Gabinete de Sánchez, conocedor de los entresijos del caso Villarejo, habría advertido en la reunión de marras que alguno de esos audios ya eran públicos e incluso habían sido objeto de procedimientos judiciales. Así recuerdan su intervención varias personas presentes en aquella reunión poco discreta, a la que asistieron al menos ocho cargos socialistas.

Lo más delictivo y polémico del sumario son los intentos de obstrucción a la Justicia en casos que afectan al PSOE. De los presuntos seguimientos, si se hicieron a la jueza de Badajoz al frente del presunto enchufismo de David Sánchez, este dossier no tendría nada que ver con Santos Cerdán y sí con presidencia.

El sumario revelará previsiblemente hoy hasta dónde intentaron llegar. La intervención de teléfonos y dispositivos puede determinar si la trama alcanza o no a la Moncloa. Entretanto, cuanto más prolonguen el Gobierno y el PSOE su silencio sobre la red de Leire Díez y Santos Cerdán, mayor será el desgaste para Pedro Sánchez, un presidente al que sus colaboradores y detractores describen como el gran controlador de todo y todos.