Hace poco menos de un mes el gobierno portugués anunciaba una serie de medidas restrictivas por unas fechas muy concretas: del 1 al 9 de enero, una semana después de Navidad (teniendo en cuenta que Portugal no celebra el día de Reyes). Medidas como el teletrabajo obligatorio, el cierre de discotecas y bares e, incluso de las escuelas tenían que ser vigentes a partir del próximo año. Sin embargo, ahora, el gobierno de Portugal ha decidido no solo adelantarlas, sino también endurecerlas, poniendo en marcha nuevas obligaciones, como tener que presentar un test negativo para acceder en restaurantes, que afectará incluso, a las personas vacunadas.

Lo que llamaban"la semana de contención" se adelantará pues al 25 de diciembre. Así lo ha anunciado este martes el ejecutivo: "Estamos entrando en un periodo particularmente difícil donde la gente tiende a juntarse", ha explicado el primer ministro, António Costa, en rueda de prensa, dónde ha presentado las medidas que marcarán las fiestas navideñas de los portugueses. Estos días también estará prohibido en la vía pública el consumo de alcohol y organizar reuniones de más de diez personas.

Exigirán test negativo

Asimismo, se exigirá un test negativo en hoteles y alojamientos turísticos, bodas y bautizos, acontecimientos empresariales, espectáculos culturales y recintos deportivos, así como a las fiestas de Fin de Año, que se mantendrán porque "había un conjunto de iniciativas ya contratado", y cancelarlas tendría un impacto económico "brutal".

Eso sí, de la misma manera que se ha avanzado la fecha de inicio de "la semana de convención", también es posible que se avance su fin, al día 5 de enero, en vez de 9, como se había anunciado inicialmente. 

Además de estas obligaciones, Costa también ha invitado a los portugueses a someterse a un test antes de las reuniones familiares y a evitar encuentros con muchas personas. En esta línea, el gobierno portugués ha ampliado la cobertura de pruebas gratuitas, que pasarán de 4 a 6 al mes por ciudadano.

El resto de países

Otros países próximos como Austria o, recientemente, los Países Bajos, ya han optado por el confinamiento total. Ahora, el portavoz del gobierno francés, Gabriel Attal, no ha descartado esta posibilidad en una entrevista en France 2. "No excluimos nada por principio", ha sentenciado. Sin embargo, ha insistido en decir que si los franceses siguen las recomendaciones, no se tendrá que llegar a este escenario.

De momento, el gobierno francés ha prohibido las habituales concentraciones y fiestas en la calle la noche de Fin de Año y pondrá más presión y restricciones para los que no estén vacunados, con la intención de acelerar el ritmo de vacunación.

 

Imagen principal: Calles de la ciudad de Lisboa / Europa Press