Como muchos países europeos, Francia se encuentra engullida en una nueva ola de la pandemia. Esta vez con una nueva variante más contagiosa y una población extremadamente escéptica con las vacunas y las restricciones sanitarias. Todo deja un cóctel explosivo en las manos del presidente francés Emmanuel Macron, quien también tiene los ojos puestos en las elecciones del próximo año. En este contexto especialmente complejo, el Ejecutivo de Macron ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para que reduzcan al máximo los contactos personales, con el fin de no tener que tomar medidas más drásticas.

Como medidas drásticas se refieren al confinamiento total, una vía que están cogiendo Estados como Países Bajos o Austria. El portavoz del gobierno francés, Gabriel Attal, no ha descartado esta posibilidad en una entrevista que ha dado este martes a France 2. "No excluimos nada por principio", ha sentenciado. Sin embargo, ha insistido en decir que si los franceses siguen las recomendaciones, no se tendrá que llegar a este escenario.

Medidas por Fin de Año

Hace solo cuatro días que el gobierno francés tuvo que aprobar nuevas medidas de contingencia ante el avance de la nueva variantes. Las restricciones afectan directamente en las fiestas navideñas como no puede ser de otra manera.

El gobierno francés ha prohibido las habituales concentraciones y fiestas en la calle la noche de Fin de Año y pondrá más presión y restricciones en los que no estén vacunados, además de acelerar la vacunación de refuerzo ante la rápida irrupción de la variante ómicron, según recopilación Efe.

Las discotecas también se verán con la puerta cerrada para evitar contagios en las celebraciones. También los tradicionales fuegos artificiales que muchos ayuntamientos preparan para la entrada en el nuevo ajo serán suspendidos para evitar aglomeraciones.

El gran problema de la vacunación

Uno de los principales problemas del país vecino ha sido su alta tasa de antivacunas. Una gran parte de la población ha rehusado vacunarse, hecho que ha dejado al conjunto de la sociedad francesa en una posición más vulnerable.

Entre las restricciones que ha fomentado el gobierno francés se encuentra el uso del certificado covid. Una medida muy polémica en el país, que busca fomentar la vacunación. Cuando se ha implementado el uso de certificado covid para acceder a la restauración muchos franceses salieron a la calle a protestar. Una situación similar sucedió cuando el Estado francés impulsó sanciones para aquellos sanitarios que se negaran a vacunarse.

Todo responde a la voluntad del gobierno francés de motivar la vacunación, especial en plena ola de covid. No solo quieren impulsar la campaña de vacunación entre los escépticos o reticentes, sino motivar en que los ciudadanos se administren la dosis de refuerzo que les corresponde.

 

Imagen principal: Dos personas hacen turismo por París con mascarilla / Efe